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viernes, 3 de septiembre de 2010

Superhéroes y la APA

La Asociación Americana de Psicología (APA) arremete ahora contra los superhéroes. Alguna autoridad ha debido revisitar ‘El Protegido’ y se ha asustado.

Un informe presentado en San Diego, dentro de la convención anual de esa asociación, dice haber encontrado que los personajes de los cómics se basan en un estereotipo de macho, dedicado a repartir mamporros a diestro y siniestro. Algo muy poco adecuado a los tiempos que corren.

Presuntamente, ese estereotipo de macho (por ahora no ibérico) perjudica el desarrollo de la personalidad de los chavales.

La Profesora Sharon Lamb compara los superhéroes del pasado y de la actualidad. Según ella, los de ahora son simplemente violentos, mientras que los de antes justificaban sus actos agresivos para alcanzar el bienestar de la humanidad.

Lamb peca de una cierta incultura, puesto que dice que Iron Man es un superhéroe actual. Vaya. Además de ser gratuitamente violento, dice la profesora, explota a las mujeres y hace alarde de símbolos fálicos (¿cuáles?).

A partir de la entrevista de casi 700 chicos y de vendedores de cómics, deduce que se busca forjar su identidad mediante la promoción de una ‘masculinidad restringida’. Con la que está cayendo, me permito dudar de que esto sea exactamente así.

Resulta que, además de por la violencia gratuita, los superhéroes abogan por la vagancia. Y los adolescentes que van al cine (o se descargan el archivo de una red P2P) se apuntan.

El antídoto pasa porque la escuela dedique tiempo a destruir esa imagen.

Otro profesor, Carlos Santos (no se trata del cariñoson comentarista de Radio Nacional) ha estudiado a más de 400 chicos. Según sus resultados, los chavales se encuentran psicológicamente mejor cuando rechazan activamente la imagen de macho que transmiten los superhéroes actuales.

No sé muy bien de qué va todo esto, pero suena fatal.

Recuerdo que hace algunos años alguien trató de convencerme de que Disney promovía, con auténtico entusiasmo, los estereotipos raciales. Le invité a una cerveza, pero declinó amablemente.

Volvería a hacer lo mismo con Lamb y Santos si tuviera la oportunidad, pero es posible que recibiera la misma respuesta.

martes, 23 de marzo de 2010

Tarjeta roja para quien maltrata

Ya tenemos una nueva campaña contra el maltrato doméstico, aprovechando la inminencia de los mundiales de futbol de Sudáfrica, orquestada desde el gobierno, desde el autodenominado ‘Ministerio de Igualdad’. Ahora se pide sacar la tarjeta roja a quien maltrate. Seamos precisos: se exige la sanción máxima futbolera para ‘el maltratador’. Se requiere que sean expulsados de la sociedad.

Por tanto, como es usual, por defecto se acepta que es únicamente el varón quien maltrata. La mujer que recurre a esa clase de conductas violentas queda excluida de la campaña. No existe o se considera que no es susceptible del mensaje.

A finales de diciembre de 2009 publicamos un post en este blog comentando el caso del juez Francisco Serrano Castro:


El efecto de su relevante análisis de la situación ha sido, desgraciadamente, nulo. El hecho de que ahora se pida ‘sacar la tarjeta roja al maltratador’ reincide en lo que el juez denunciaba, a mí entender con éxito.

Vuelve a criminalizarse a quienes maltratan, en lugar de apostar, decididamente, por la conciliación, por ayudar a resolver el problema.

Conviene tener presentes los datos que el juez puso encima de la mesa si realmente se desea que las intervenciones puedan tener efecto para los implicados, para todos los implicados. Pero deben ignorarse si únicamente se persigue quedar bien en la foto y llevar al ostracismo a los nueve de cada diez acusados de maltratadores que realmente no lo son.

Dicen que es sabio pensar antes de actuar. Almagro quizá debería considerar esta clásica máxima. La violencia no tiene sexo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La autoridad de los profesores en el aula

Según parece, la gota que colma el vaso se ha materializado. Hace tiempo que los profesores protestan por su escasa libertad de movimientos para controlar los accesos de indisciplina de sus alumnos. Ahora, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, parece decidida a actuar con mano resolutiva, a petición popular (no de su partido, sino de la gente de la calle, según se dice).

Como es usual, este cambio se hará a golpe de ley, la Ley de Autoridad del Profesor. A través de ella se le otorga al profesor la condición de autoridad pública. En otras palabras, se blinda antes las variadas coyunturas que se le puedan presentar.

Algunas de las consecuencias de esta ley son que su palabra será más confiable, por definición, que la de un alumno, y, además, un intento de agresión hacia él será considerado como un delito. En una palabra, el profesor gana autoridad dentro del aula. Los problemas que se produzcan en las clases podrán dirigirse al juzgado. En caso de ser condenado, el chaval –o chavala—podría terminar encerrado, de 1 a 4 años, en alguna clase de correccional.

Los padres de los alumnos deberán aceptar el cambio, firmando expresamente un escrito de consentimiento. Tal actuación les obligará a aceptar lo que pueda suceder en un futuro a partir de la aplicación de esta ley.

Mi opinión sobre este eventual cambio es desfavorable. Considero innecesaria esta ley, al igual que muchas otras, por descontado. El afán por regularlo todo terminará con nuestra libertad de movimientos. Consentir estas actuaciones políticas nos perjudicará, más temprano que tarde. Curiosamente lo aceptamos sin rechistar –preveo que los padres firmarán religiosamente, aunque no vayan a la iglesia, sin pensárselo dos veces.

¿No será mejor preguntarse por qué se produce ese supuesto desorden en las aulas?
¿Es el problema realmente tan acuciante como para que sea precisa una ley?
¿No sería bueno saber qué piensan los chavales de todo esto?
¿Alguien las ha escuchado?
¿Se han tomado siquiera la molestia de preguntarles?

martes, 1 de septiembre de 2009

Maltrato doméstico

Dos noticias recientes quizá para la reflexión.

La primera relata que una joven catalana ha sido condenada por acuchillar a su novio. La condena se refiere a un delito de lesiones y conlleva dos años de prisión (la pena mínima por esa clase de delito en España). Menos de lo estipulado debido a que ella se encontraba emocionalmente perturbada porque el compañero sentimental la llamó ‘gorda’ reiteradamente durante una cena.

La secuencia de sucesos pasa de la cena en un local público al domicilio particular. Una vez en el hogar, ella le pide explicaciones sobre sus comentarios y él declina yéndose a la cama. Ella se queda despierta, pero ingiere antidepresivos y alcohol. Repentinamente pierde el control, coge una navaja de la cocina y se dirige a la habitación para asestarle once puñaladas.

En el juicio se constató que la acusada presentaba depresión mayor y una escasa capacidad intelectual. Ambos factores promovieron un veredicto leve.

La segunda noticia se refiere a una chica de Miami que pagó 200 dólares para que unos amigos mataran a su novio, con quien no sabía cómo romper. Los amigos le pegaron dos tiros mientras ella iba de compras.

La joven dejó las llaves del apartamento en el que vivía con su novio escondidas en un parque, lugar al que acudieron los criminales para poder acceder al domicilio.

Tras la consumación del acto, la chica regresó al apartamento y llamó a la policía para denunciar el asesinato de su novio.

El maltrato doméstico es un fenómeno complejo que puede trascender las barreras del género. Si deseamos contribuir a su comprensión para su posterior erradicación, es posible que debamos modificar nuestra estrategia de afrontamiento.