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sábado, 26 de febrero de 2011

El negocio de la igualdad

El Ministerio de Igualdad ha desaparecido, pero no por eso se irá de rositas, según parece.

El Tribunal de Cuentas ha detectado irregularidades en ese organismo dirigido por Bibiana Aído.

Se trata, presuntamente, de la historia habitual: asignación irregular de contratos y subvenciones usando el 'método digital'.

Como se puede prever, las asignaciones de contratos y subvenciones presentan un sesgo del 95% a favor de instituciones dirigidas por mujeres.

El Tribunal de Cuentas indica que apenas hubo una competición abierta para realizar las adjudicaciones presupuestarias.

¿Quizá Aído se consideraba inmune?

El método más socorrido era el trámite de urgencia, y, a menudo, el gasto fue aprobado después de emitir la factura.

En el capítulo de contratación de personal, el método era encubierto, ignorando el procedimiento habitual para selección de personal en un centro público.

El Tribunal también pone en entredicho al Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer.

Veremos en qué para este proceso.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El postmodernismo de Bibiana Aído

No hay manera de librarse del relativismo postmoderno. La Academia sigue padeciendo ese mal endémico. Eso es lamentable, pero aún es peor que los políticos se sirvan de él cuando mejor les conviene.

Una de las perlas de ese postmodernismo es que el concepto de ser humano es relativo. De ahí cae por su peso la declaración de que el aborto no conlleva la eliminación de una vida humana.

El “Manifiesto de Madrid”, suscrito por 3.000 científicos, dice, en cambio, que la vida humana empieza cuando se produce la fecundación. ¿Es necesario un documento de este tipo para llegar a esa conclusión?

La unanimidad es irrelevante en la ciencia porque los hechos son los hechos hasta que se demuestra lo contrario.

Cualquier tratado básico de Biología dice que la vida humana comienza cuando un óvulo y un espermatozoide contactan productivamente. Se le puede dar las vueltas que se quiera, pero el hecho es ese.

La Dra. López Barahona, firmante del ‘Manifiesto de Madrid’, ha declarado: “el embrión unicelular es un individuo de la especie humana, y, por tanto, tiene los mismos derechos que cualquier otro individuo de esa especie. Uno no pertenece más o menos a la especie humana según el número de células que tenga o según los kilos que pese”.

Seguramente la desaparición del Ministerio de Igualdad –y, de paso, de Aído—no tiene nada que ver, pero su equipo hace un ostentoso alarde de ‘ignorancia informada’ con respecto a la ciencia.


Por ‘ignorancia informada’ se quiere denotar el uso de cualquier cosa que se considere conocimiento para promover una determinada ideología. La presencia del pensamiento postmoderno en la Academia respalda a Aído. De hecho, es bastante probable que sus asesores sean captados selectivamente acudiendo a ese Mordor universitario.

jueves, 22 de julio de 2010

Más Mujeres Asesinadas en 2010

Desde este blog venimos comentando críticamente la presunta estrategia de las autoridades para reducir, y, en el mejor de los casos eliminar, la llamada violencia doméstica.

Los siguientes post son algunos ejemplos:


Pensamos, y, desde luego podemos estar equivocados, que la estrategia que se viene adoptando es discutible. Quizá pueda ser hasta peligrosa, contraproducente.

Ayer nos desayunamos con el dato, ofrecido por el Ministerio de Igualdad, de que en el año en curso han fallecido doce mujeres más que en el mismo periodo de 2009. Es decir, han muerto 41 mujeres a manos de sus parejas en 2010. También son más que las fallecidas en el mismo periodo de 2008. Luego se mantiene una tendencia al alza.

Las noticias que los ciudadanos podemos leer (ver o escuchar) apenas ofrecen información que ayuden a ponderar apropiadamente los distintos casos, y, por tanto, se nos obliga a simplificar un grave y tortuoso problema.

Quiero reiterar la sensación de que la sociedad está abierta a otros modos de enfrentarse a ese problema.

Las campañas patrocinadas por el gobierno, por distintas asociaciones y también por algunos VIP, pueden estar promoviendo la reacción de los individuos violentos, esa reacción que pretende combatirse.

Ponerse a trabajar en silencio puede rendir mejores dividendos. Menos medios de comunicación, menos focos, menos ansia por salir en la foto, más hincar los codos desde el anonimato y más responsabilidad de verdad.

Como dije antes, y repito ahora, no tengo la menor duda sobre el hecho de que existe la mejor de las intenciones en quienes se dejan ver sacando tarjetas rojas o similar. Pero las buenas intenciones no bastan, y, en ocasiones, nos alejan de la meta perseguida.

martes, 23 de marzo de 2010

Tarjeta roja para quien maltrata

Ya tenemos una nueva campaña contra el maltrato doméstico, aprovechando la inminencia de los mundiales de futbol de Sudáfrica, orquestada desde el gobierno, desde el autodenominado ‘Ministerio de Igualdad’. Ahora se pide sacar la tarjeta roja a quien maltrate. Seamos precisos: se exige la sanción máxima futbolera para ‘el maltratador’. Se requiere que sean expulsados de la sociedad.

Por tanto, como es usual, por defecto se acepta que es únicamente el varón quien maltrata. La mujer que recurre a esa clase de conductas violentas queda excluida de la campaña. No existe o se considera que no es susceptible del mensaje.

A finales de diciembre de 2009 publicamos un post en este blog comentando el caso del juez Francisco Serrano Castro:


El efecto de su relevante análisis de la situación ha sido, desgraciadamente, nulo. El hecho de que ahora se pida ‘sacar la tarjeta roja al maltratador’ reincide en lo que el juez denunciaba, a mí entender con éxito.

Vuelve a criminalizarse a quienes maltratan, en lugar de apostar, decididamente, por la conciliación, por ayudar a resolver el problema.

Conviene tener presentes los datos que el juez puso encima de la mesa si realmente se desea que las intervenciones puedan tener efecto para los implicados, para todos los implicados. Pero deben ignorarse si únicamente se persigue quedar bien en la foto y llevar al ostracismo a los nueve de cada diez acusados de maltratadores que realmente no lo son.

Dicen que es sabio pensar antes de actuar. Almagro quizá debería considerar esta clásica máxima. La violencia no tiene sexo.