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viernes, 20 de mayo de 2011

Antonio Brú

Por razones que omitiré, ha llegado a mi conocimiento la existencia de un enfoque sobre el cáncer que, por lo que parece, está siendo boicoteado, desde hace años, por los médicos españoles.

Tal enfoque ha sido desarrollado por Antonio Brú, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

El equipo de Brú ha intentado, reiteradamente, realizar ensayos clínicos para poner a prueba su modelo. No ha recibido más que negativas, sin que se hayan esgrimido argumentos científicos sólidos contrarios a su propuesta.

Brú propone usar el G-CSF, un factor estimulante de colonias de granulocitos, para detener el avance del tumor. En centros de otros países se han empleado sustancias similares, observándose más efectos colaterales que los que cabe esperar del G-CSF pero logrando resultados sorprendentemente positivos.

La validez de la base científica del enfoque de Brú no es discutida por la comunidad de investigadores. Sin embargo, parece haberse orquestado una campaña mediática para desacreditar a este Profesor, especialmente por parte de algunos miembros del diario El Mundo --aunque también contribuye, significativamente, el diario El País--, a quien, dicho sea de paso, nunca se le ha permitido derecho de réplica.

Brú se queja de que los medios, y quienes están interesados en que su enfoque no vea la luz, 'le apuñalan por la espalda'. Nadie cuestiona la validez de su teoría en público. Es raro, ¿no?

Mientras en otros países, como los Estados Unidos, se avanza en direcciones similares a la que propone Brú, aquí, en España, no solamente no se le concede el beneficio de la duda, si no que es objeto de numerosos ataques 'ad hominem'. Mal, muy mal.

No solamente se le prohíbe entrar en el mundo de los ensayos clínicos, sino que ahora también comienza el acoso hacia sus proyectos de investigación básica, a pesar de ir firmados, también, por científicos de otros países --por ejemplo, de la Universidad de California, de la Universidad de Oxford, o del Imperial College de Londres. Sus proyectos de investigación resultan denegados sin aportar razones científicas.

¿Tiene el diario El Mundo tanto tirón para los evaluadores de la ANEP? Así nos luce el pelo. Como declara Brú, es "la conjura de los necios" aunque, como científico, también confía en que, en ciencia, la verdad termina imponiéndose, tarde o temprano.

Este científico tiene claro que "la opción científica con más posibilidades de enfrentarse al cáncer con éxito algún día es la que se basa en la respuesta del sistema inmunológico innato". En vista de los problemas de financiación por vía oficial, la Fundación General de la Universidad Complutense ha dispuesto una cuenta abierta para que se pueda ayudar económicamente a su proyecto.

El lobby del cáncer debería pensar seria y responsablemente sobre el caso de Brú. La gente se muere y cabe la posibilidad de que pueda reducirse su impacto si nos salimos del establishment.

Los ciudadanos deberíamos exigirle a la ciencia, básica y aplicada, la necesaria trasparencia. Nos gustaría ver un debate abierto entre el científico de la complutense y quienes rechazan su enfoque amparándose en los medios, en sus despachos y en sus burocracias.

Somos lo bastante listos para valorar sus mensajes, aunque a algunos les cueste aceptarlo o prefieran suponer que somos idiotas para seguir haciendo de las suyas sin remordimientos de conciencia.

viernes, 18 de marzo de 2011

"El" Cáncer de Pulmón no existe


El proyecto 'Cure-Lung' está destinado a descubrir tratamientos personalizados para pacientes que presentan cáncer de pulmón. El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, en Barcelona, dirige el grupo de investigación compuesto por once equipos de la UE.

La conexión se basa en encontrar genes vinculados al cáncer para proponer fármacos dirigido a las células dañadas. Teniendo en cuenta que el genoma es personal, la asociación debería ser individualizada.

La mecánica de la investigación es simple: recoger muestras de tumores para averiguar cómo reaccionan ante distintos tratamientos. Se trata de localizar un marcador e individualizar el proceso terapéutico.

Si se tuviese éxito, entonces sería posible ahorrar dinero en los tratamientos, puesto que podría saberse con antelación que determinados fármacos no funcionarán con ciertos pacientes.

Naturalmente, además de ahorrar recursos, se podrá prevenir un efecto adverso a consecuencia de la administración de un tratamiento incorrecto.

El mensaje básico de este proyecto es que no hay dos tumores iguales. Genética y molecularmente son distintos, hecho que está detrás de las reacciones diferenciales de los pacientes.

Como es frecuente actualmente, el grupo está formado por profesionales de distintos campos: clínicos, analistas o genetistas. La ciencia no tiene más remedio que ir en esa dirección si desea avanzar. La ciencia en general.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mujeres Fumadoras y No-Fumadoras

En frío, ahora que ya estamos en invierno y el congreso dio un mal paso, algunos datos dan que pensar. El modo en que se presentan, a menudo, asusta.

Veamos un ejemplo. La noticia dice:

El 42 por ciento de las mujeres con cáncer de pulmón nunca ha fumado, aunque una gran parte se declara fumadora pasiva (40%), según muestran los primeros datos del estudio 'World 07'”.

Vamos por partes:

-. El 42% corresponde a cuatro de cada diez mujeres.
-. Un 40% de ese 42% no parece una ‘gran parte’.
-. La cuantificación de la categoría ‘fumadora pasiva’ no es demasiado formal.

Pero hay más. La noticia sigue:

"Nuestros datos arrojan el perfil de una mujer con una edad media de 61 años, casada, con hijos y estudios básicos", explica Bartomeu Massuti, secretario del GECP.

Es decir, esas mujeres son personas mayores, y, por lo que se sabe, el cáncer es una característica de las personas de edad. No parece sencillo desvincular el efecto de la edad, el consumo de tabaco –activo o pasivo—los efectos del matrimonio, el número de hijos y el nivel de estudios.

Pero no importa.

El informe que comenta la noticia recoge el hecho de que en casi la mitad de los casos la mujer tiene antecedentes familiares de cáncer. Por supuesto, esto complica aún más el objetivo de ‘localizar al culpable’, aunque, por lo que parece, ya está entre rejas antes de comenzar la investigación policial…

Si se puede hacer una predicción, personalmente apostaría a que aquí sucede algo parecido a los hechos narrados por Agatha Christie en ‘Asesinato en el Orient Express’.

Una gran novela.

martes, 21 de septiembre de 2010

Tabaco (Parte 5): Prevención

A punto de cerrar esta serie de post sobre el tabaco y la salud (únicamente restarán las conclusiones generales después del actual) vamos a hacernos la siguiente pregunta:

¿Se puede prevenir el cáncer y en infarto?

La idea consiste en usar métodos de terapia psicológica para modificar la conducta de la persona propensa llevándola en dirección al tipo 4 de personalidad (sano). Es decir, se trata de aumentar la conducta autónoma y reducir la dependencia con respecto a otras personas o la aceptación de situaciones que lleven a consecuencias negativas.

Los resultados indican que el número de fallecimientos es significativamente menor en el grupo sometido a terapia. De hecho, 13 años después de la iniciación del estudio comentado en el post previo, continuaron viviendo muchos más miembros del grupo de terapia, en comparación con el grupo de control no sometido a terapia.

Las características de sujetos con predisposición al cáncer coinciden significativamente con las de los introvertidos, mientras que los sujetos con cardiopatía tienden a mostrar con más frecuencia los rasgos propios de los extravertidos.

Es posible que sea relevante establecer una división entre aquellos que fuman por placer y los que desean controlar su tensión y ansiedad.

La personalidad tipo 1 y el estrés se combinan e interactúan para producir sentimientos de desamparo, desesperación y depresión. A su vez, esto provoca reacciones hormonales y de otros tipos, de los que el cortisol se toma como representante. Estas sustancias provocan inmunodeficiencia, la cual permite que se desarrollen los cánceres incipientes.

Los datos parecen indicar que la personalidad y el estrés producen sustancias inmuno-destructivas dentro de la corriente sanguínea, y que las actuaciones sobre la conducta pueden alterar estas conexiones.