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martes, 13 de septiembre de 2011

El conflictivo mundo del 3D


Arrecia el debate sobre las virtudes y defectos del 3D aplicado al cine, la televisión o los videojuegos.

Mientras que algunos sostienen que es una maravillosa innovación, otros echan pestes y rechazan con vehemencia que tenga utilidad alguna, augurando una muerte lenta y dolorosa.

La prensa se hace eco de los distintos estudios --presuntamente rigurosos-- que se van publicando en algunos foros científicos. También les encanta a los reporteros dejar caer la estadística de que las películas 3D recaudan menos, mes tras mes, que sus versiones 2D.

En un estudio hecho en la Universidad de California, por ejemplo, se estudiaron las reacciones (subjetivas) de 400 espectadores, concluyéndose que ver una película 3D provoca --a veces-- dolores de cabeza y mareos. Tampoco contribuye a disfrutar más de la experiencia o a extraer más información relevante.

Las gafas necesarias ahora para experimentar el 3D parecen estar detrás de esa sintomatología subjetiva --en determinados casos. Por eso se han puesto las pilas en Corea del Sur para emular lo que ahora hace la Nintendo 3DS, es decir, lograr 3D sin gafas. Ello exige pantallas auto-estereoscópicas, o sea, estructuras ópticamente asimétricas que permiten dirigir la luz en cualquier dirección y regular la intensidad de los distintos haces. Los objetos se pueden iluminar, por tanto, en la dirección deseada. En suma, se pueden presentar dos imágenes diferentes a los ojos izquierdo y derecho, requisito esencial para lograr el efecto perseguido.

Hay mucha beligerancia, y también demasiada vehemente ignorancia, en este 'nuevo' mundo del 3D.

Un par de ejemplos de lo demasiado que se habla y de lo poco que se piensa. Primero, no es comparable ser un espectador pasivo que participar. Segundo, en una película se ofrece un producto cerrado, mientras que en un videojuego se pueden incluir más o menos cámaras con un simple botón.

Cuando nos metemos en la sala de cine --o nos sentamos en el mullido sofá de casa ante nuestro televisor 3D-- somos meros espectadores. Sin embargo, cuando nos sumergimos en un videojuego 3D participamos de la historia con nuestras acciones sobre el mando. La percepción 3D que experimentamos en nuestra vida diaria se encuentra fuertemente vinculada a nuestras acciones. De hecho, desde pequeños aprendemos a percibir nuestro mundo (3D) sirviéndonos de los efectos que producen nuestras acciones sobre ese mundo.


Por tanto, existen sustanciales similitudes entre el mundo 3D en el que nos hallamos inmersos constantemente en nuestra vida diaria y los ambientes creados en un videojuego. El paralelismo es bastante menor cuando somos pasivos --caso del cine y la televisión. Generalizar es absurdo.

Se discute, también acaloradamente, si el 3D realmente aporta algo. Una vez más, es posible pensar fríamente y extraer algunas conclusiones.

Es obvio que vivimos en un mundo 3D, no en el planeta creado por Edwin Abbott ('Flatland').


La página de un libro (estándar o en un Kindle), las fotografías que capturamos con nuestra Nikon o los videos que grabamos con el Toshiba del vecino, resultan medios de expresión extraordinariamente limitados. Nuestro cerebro se encuentran preparado, por evolución, para capturar y registrar un mundo 3D. Esas páginas, fotografías y videos residen en Flatland. Nosotros no.

Abramos nuestra mente, pensemos y dejemos que los reporteros sigan divirtiéndose rellenando las páginas de su particular --y muy querido-- mundo bidimensional.

P. S.  Lamento decirles que, debido a las limitaciones de la pantalla de su ordenador, las dos imágenes incluidas en este artículo requieren las gafas bicolores típicas (rojo y verde). Si las poseen, hagan uso de ellas. Merece la pena. Son bastante impresionantes.

martes, 1 de septiembre de 2009

Respuesta a la Pregunta 35

¿Nos influye mucho la sociedad? ¿En qué medida influye la educación sobre cómo eres? ¿Influye la TV en nuestra conducta?

¿Verdad que parece una pregunta complicadísima de responder? Pero, a lo mejor, no es para tanto…

Existen bastantes leyendas urbanas sobre la influencia de la sociedad en el individuo o sobre el hecho de que la educación nos convierte en lo que somos, y no digamos ya sobre el efecto que poseen los medios de comunicación y la televisión en particular.

Desde el niño que vio Superman se lanzó en picado desde un ático, hasta el adolescente que, después de visionar Kill Bill, sale a la calle con una espada samurai y la emprende a sablazos con quienes tuvieron la mala suerte de interponerse en su camino. En ambos casos, el diagnóstico es meridiano, al menos para algunos.

Sin embargo, puede que hallar la respuesta más verosímil requiera dar algún rodeo. Antes de aceptar lo que aparentemente es válido, podríamos preguntamos por qué absolutamente ninguna de las millones de las personas que vieron Superman decidió arrojarse desde un último piso cubierto con una capa roja. Si el efecto del largometraje fuera tan arrollador como se quiere dar a entender, no tendrían que llamarnos humanos sino lemmings.

Nadie sensato, o que no tenga interés en vender periódicos o hacerse con el ‘share’ de la parrilla televisiva, suscribiría la declaración de que Superman es el responsable de que el niño se suicidará de manera tan trágica o de que Quentin Tarantino promovió que el ‘teenager’ albaceteño cometiera asesinatos atroces.

La pregunta sobre si la sociedad nos influye mucho puede encontrar una respuesta rápida considerando en qué medida nos influyen las personas que se encuentran más cerca de nosotros, nuestros allegados. En una palabra, ¿en qué medida nos influye la convivencia con los miembros de nuestra familia? Por lo que sabemos, la respuesta es de poco a nada. Por lo tanto, si un intenso y prolongado contacto apenas influye en cómo somos a la larga o en las que cosas que hacemos o dejamos de hacer, ¿cómo es posible que nos influyan personas a las que no conocemos de nada o con las que jamás tuvimos ni tendremos ninguna relación personal?

Quizá se podría argumentar que determinadas estrellas del espectáculo ejercen una poderosa influencia en los jóvenes. De acuerdo. Pero solamente en algunos jóvenes y durante un cierto tiempo. Si esa influencia es únicamente sobre un cierto sector y, en la mayor parte de los casos, se disipa con el tiempo, entonces a lo mejor se trata, generalmente, de una influencia irrelevante a efectos prácticos.

Con la educación pasa algo parecido. Las autoridades no paran de ofrecer cursos, o producir panfletos informativos, destinados a que los chavales no fumen o conduzcan con prudencia y sobrios. Sin embargo, ya sabemos cuál es el destino de ambas acciones: algunos jóvenes son sensibles a esos mensajes, una buena mayoría atiende sin demasiado entusiasmo y los demás se toman como un reto hacer justo lo contrario.

Quizá sea una buena estrategia aceptar algo que determinados publicistas hace tiempo que usan discrecionalmente: el mundo es como una enorme cafetería en la que se ofrece un extraordinario abanico de opciones. Hay gente a la que le gusta el café con leche, pero algunos le ponen azúcar y otros no, sacarina sólida o líquida, poco o mucho café, leche fría o caliente. ¿De qué depende esta variedad de gustos? Quién sabe, pero el hecho es que existen –y eso limitándonos al café con leche.

Para complicar las cosas, durante una época puede gustarnos el café con leche, pero, de la noche a la mañana, abominamos del blanco elemento y nos damos al café solo. ¿Por qué? Enigma.

En resumen, la sociedad, la educación o la televisión influyen de modo diferente sobre cada uno de nosotros. Por tanto, se trata de una ‘influencia’ relativa. El término y su significado son inapropiados. Más bien podría decirse que la sociedad, la educación o la televisión ponen a nuestra disposición un menú. Y somos nosotros, según nuestras particulares inclinaciones, quiénes confeccionamos el banquete que deglutiremos durante un periodo de nuestra vida. Pero quizá no en el siguiente.

jueves, 30 de julio de 2009

CIENCIA EN RADIO Y TELEVISIÓN

RADIOSÍNTESIS, la primera emisora online de Ciencia en España, comenzó el mes de Abril a emitir en la Red. Su objetivo es divulgar y compartir contenidos sobre Cultura, Ciencia y Tecnología con el fin de completar la cultura individual y difundir los avances, hallazgos y descubrimientos más actuales.

Concretamente esta emisora pretende (a) mostrar las diferentes líneas de investigación y a las personas implicadas, (b) dar a conocer la base científica de las empresas privadas y promocionar sus actividades, (c) incentivar la creación de nuevas empresas y su desarrollo, (d) promocionar actividades públicas o privadas cuyo fin esté relacionado con la promoción de avances tecnológicos y científicos, y (e) apoyar y promover el talento de los jóvenes para que se unan a la ciencia.

La web de la emisora [http://www.radiosintesis.com/] permite ampliar la información a través de noticias de actualidad, enlaces recomendados, eventos actuales, datos sobre la programación semanal, los personajes entrevistados recientemente y la descarga de podcast con los últimos contenidos emitidos.

El usuario también cuenta con un servicio de RSS gratuito para conocer, en tiempo real, las noticias más importantes.

Por otro lado, INDAGANDO TV es la primera televisión de España especializada en ciencia. Difundirá su programación (en español e ingles) a través de internet y podrá seguirse desde la dirección http://www.indagando.tv/.

El principal objetivo de esta cadena televisiva es atraer a los más de 5 millones de personas que compran revistas de divulgación científica en España.

INDAGANDO TV permite al usuario acceder a todos los contenidos emitidos, ya que todos los programas de ediciones anteriores se almacenarán en el Archivo.

La programación se complementa con la retransmisión en directo de los principales acontecimientos científicos.

Esta programación incluye: (1) News and Views es un informativo sobre ciencia que no tiene cabida en los noticiarios convencionales, (2) Aquí SINC transmite el día a día de la investigación en España, visto a través de los ojos de la Plataforma SINC del Ministerio de Ciencia e Innovación. (3) A2: Debate es un programa en el que dos o más expertos comparten sus opiniones sobre alguno de los temas de actualidad, (4) Ella Innova se basa en la vida de una innovadora y está destinado a fomentar la visibilidad de las mujeres en la ciencia.

INDAGANDO TV nace por el empuje y las ganas de divulgar de un grupo de profesionales, cercanos a la ciencia y preocupados por la falta de difusión de acontecimientos de gran interés que no encuentran espacio en las televisiones convencionales.


La presencia de ambas emisiones es una excelente noticia para las personas interesadas y preocupadas por el avance y el empuje de la ciencia y la tecnología en España.