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martes, 13 de marzo de 2012

Sexo y neuroimagen

Cayó en mis manos un artículo de un grupo de la Rutgers University en el que se investiga cuáles son las regiones que se activan en el cerebro de las mujeres cuando experimentan sensaciones sexuales presuntamente diversas.

Es casi del dominio público el (supuesto) hecho de que un orgasmo de clítoris es diferente de uno vaginal. La comisión de la OMS sobre el orgasmo femenino se ha afanado en lograrlo. El equipo de Barry R. Komisaruk explora si el cerebro de la mujer refleja esa diferencia:

Komisaruk, B. R. et al. (2011). Women’s Clitoris, Vagina, and Cervix Mapped on the Sensory Cortex: fMRI Evidence. DOI: 10.1111/j.1743-6109.2011.02388

Se estudia a 11 mujeres de entre 23 y 56 años de edad, quienes se estimulan manualmente, o con algún dispositivo, el clítoris o la vagina. En una condición diferente es el experimentador quien produce la estimulación para eliminar el efecto motor de la auto-estimulación. Interesante.

Se usa un registro de resonancia funcional (fMRI) para explorar las regiones del cerebro que se activan en las diferentes condiciones de estimulación. Algunos de los resultados se observan en la siguiente figura.


Se aprecia que hay una región compartida por los distintos tipos de estimulación en el lóbulo paracentral medial. Y, por cierto, cuando se estimula otras zonas erógenas como el pezón, sucede algo similar.

Aún así, aunque se comparte esa región, cada tipo de estimulación también tiene sus particularidades. Por ejemplo, el cerebelo resalta en la estimulación vaginal. Las activación de las regiones frontales y parietales es algo más irregular, lo que pudiera tener que ver con una deseable desconexión intelectual durante la práctica del sexo. Quién sabe...

Visto este panorama, consulté a mi colega y amigo Sherif Karama, del Montreal Neurological Institute (MNI), quien ha investigado la respuesta del cerebro a estímulos de naturaleza sexual. Un ejemplo es el siguiente influyente artículo:

Karama, S et al. (2002). Areas of Brain Activation in Males and Females During Viewing of Erotic Film Excerpts. Human Brain Mapping 16:1–13. DOI 10.1002/hbm.10014.

En general, sus investigaciones dirigen a admitir que "la respuesta que pensamos era específicamente sexual, resultó ser bastante inespecífica".

Esta conclusión se asienta en un trabajo reciente:

Karama, S et al. (2011). Film Excerpts Shown to Specifically Elicit Various Affects Lead to Overlapping Activation Foci in a Large Set of Symmetrical Brain Regions in Males. PLoS ONE, July 2011, Volume 6, Issue 7, e22343.

Un ejemplo de lo que significa esa conclusión puede verse en la siguiente figura.


El resultado se parece al hecho de que haya una región, especialmente robusta, común a la estimulación del clítoris y de la vagina.

La investigación de 2011 del grupo de Karama concluye que "el procesamiento de estímulos emocionales produce una activación bastante general independientemente de su valencia (desagrado, diversión o sexual)".

El tratamiento de las imágenes cerebrales en neurociencia es delicado. El software disponible permite, quizá, demasiadas decisiones subjetivas. El resultado es que no es particularmente complicado encontrar lo que se busca. O revelar algo que, en realidad, no está ahí.

martes, 13 de diciembre de 2011

Sexo y delito


El sexo se usa instrumentalmente para varias cosas. También como un medio para cometer actos delictivos.

Recientemente se detuvo en Granada a una mujer de algo más de treinta años que se acostaba con hombres, usando la casa de estos como nido de amor, para recabar detalles sobre sus vidas y sus posesiones.

Así vista la historia es televisiva.

Uno se imagina a una sobrecogedora fémina de extraordinario glamur sentaba al fondo de la barra de un elegante bar de copas. Revuelve el hielo de su burbon con una uña recién pintada y juega con su iphone en espera de una nueva víctima que se acercará espontáneamente atraída por su magnetismo.

El hombre de esa noche ha dejado aparcado su BMW a la puerta del local. Coquetean durante más de una hora y acuerda una cifra. Él paga la cuenta y salen del bar para subirse en el vehículo y alcanzar su dúplex en el corazón del Albaicín.

Hacen el amor en la escalera que sube a las habitaciones y caen exhaustos después de la preceptiva ducha.

Desayunan por la mañana y hablan de lo divino y lo humano mientras ella va registrando en su memoria los detalles necesarios para dar el golpe en el momento oportuno ayudada por sus proxenetas.

Pero no se hagan ilusiones, la historia verdadera es más mundana.

La mujer actuaba en colaboración con un sobrino que, para más inri, era menor de edad, y carecía de cualquier sofisticación.

Los hombres a los que robó vivían solos y, en anteriores ocasiones, habían solicitado sus favores sexuales telefónicamente.

Por tanto, ella se limitó a aprovechar una oportunidad que se puso a su alcance.

Generalmente robaba objetos --televisores, cadenas musicales, ipods, tarjetas de crédito, etc.-- que vendía en los mercados de segunda mano, por lo que casi todo se ha podido recuperar, según los informes de la Guardia Civil.

El delito, en general, carece de sofisticación. Es algo que tendemos a minimizar porque nos atraen las historias que venden y que, por tanto, deseamos comprar.

El delincuente es bastante común. Comete delitos para obtener algo relativamente inmediato y del modo más simple posible, lo que resulta consistente con el hecho conocido de sus limitaciones mentales.

El delincuente busca un refuerzo inmediato, lo que resulta altamente incompatible con cualquier clase de sofisticación.

Por eso la mayor parte de esos delitos son resueltos satisfactoriamente por las autoridades.

Los medios de comunicación cuentan muchas historias y buscan titulares llamativos, pero la realidad que hay detrás suele ser bastante pedestre.

Los delincuentes son personas a quienes vendría muy bien la ayuda de sus conciudadanos. Pero no una ayuda consistente en meterles en chirona para que aprendan por el castigo, sino ofreciendo vías concretas para que puedan llevar una vida prosocial.

Disponer de un trabajo digno ayudaría, pero, siendo realistas, tampoco eso logrará eliminar la esperable bolsa de delincuentes en cualquier colectivo social que se base en los hábitos de vida actuales.

Quizá si lográsemos cambiar esos hábitos conseguiríamos su desaparición, pero no será posible mientras tanto. Además, recuérdese que la ingeniería social tiene sus límites.

martes, 8 de noviembre de 2011

El poder del sentido del humor

Gil Greengross y Geoffrey Miller, de la Universidad de New México (USA), acaban de publicar un artículo en la revista 'Intelligence' en el que se observa que el sentido del humor es un signo de inteligencia.

Pero no de la inteligencia en el sentido cotidiano del término --sea ese el que sea--, sino de la inteligencia que los psicólogos valoramos mediante tests estandarizados.

En el estudio se consideraron 400 participantes, la mitad varones. Se midió la inteligencia con dos tests estandarizados, uno de ellos verbal y otro no-verbal. El sentido del humor se valoró mediante la producción de frases cómicas sobre una serie de viñetas publicadas en el 'New Yorker'. También se consideraron indicadores de éxito al ligar.

¿Fueron fiables las medidas de sentido del humor y de éxito al ligar? No es una pregunta que suela hacerse, pero es considerablemente relevante. En el estudio que estamos comentando, los indicadores de fiabilidad resultaron apropiados en general (por encima de 0.7 sobre un máximo de 1) aunque seguro que alguno de mis colegas cercanos a Port Aventura arrugan su ceño...

Los autores contrastaron tres predicciones:

1.- La inteligencia predice el sentido del humor.
2.- El sentido del humor predice el éxito al ligar.
3.- El sentido del humor será mayor en varones.

¿Cuáles fueron los resultados?


Primero, en efecto la inteligencia predice el sentido del humor con un valor próximo a 0.7 (en varones) también sobre un máximo de 1.

Segundo, el sentido del humor predice el éxito al ligar, aún descontando el efecto de la inteligencia sobre el sentido del humor. El valor no es, en cualquier caso, como para tirar cohetes (0.14).

Finalmente, los varones presentan un mayor sentido del humor que las chicas. La diferencia es moderada (d = 0.4, o, para entendernos, como si la diferencia equivaliese a 6 puntos de CI) pero significativa. Esa diferencia es algo mayor a la observada en el test de inteligencia verbal (d = 0.22, o, para entendernos, como si la diferencia equivaliese a 3 puntos de CI) también favorable a los varones estudiados aquí.

Los autores reconocen que el sentido del humor tiene valor para más cosas que para ligar. Por ejemplo, para mejorar el estatus dentro del grupo de iguales, y, también, para reducir las tensiones sociales.

Mantienen Greengross y Miller que es un rasgo útil evolutivamente.

Los varones lo usan no solamente para conquistar a las chicas, sino para elegir una pareja más óptima --aquellas que responden más adecuadamente a las bromas expresan el nivel de inteligencia que el varón presuntamente busca.

Y luego dicen que la ciencia es aburrida...

P.S. Gracias Óscar.

martes, 18 de octubre de 2011

Los niños con los niños y las niñas con las niñas

Diane Halpern es, desde hace tiempo, una autoridad en la investigación de las diferencias de sexo. Coincidí con ella en un encuentro celebrado a puerta cerrada en 2008 en el Cold Spring Habor Laboratory de Nueva York. No me impresionó su modo de enfocar el estudio de este tema socialmente tan relevante. Eso sí, es una científica muy bien conectada e influyente, ninguna duda sobre ello.

Recientemente ha coordinado a una serie de científicos para acallar las voces que se elevan apoyando una educación diferenciada según sexo. El breve artículo, que se ha publicado en 'Science', lleva el siguiente título "La pseudociencia de las escuelas para chicos y para chicas".

23 SEPTEMBER 2011 VOL 333 SCIENCE www.sciencemag.org

Admiten los autores que acompañan a Halpern que no existen estudios suficientemente serios para sacar conclusiones sólidas sobre si educarles por separado mejora su aprovechamiento escolar. Aún así, declaran, con determinación y entusiasmo, que esa clase de educación acrecienta los estereotipos ligados al sexo.

Atribuyen los efectos positivos detectados en algunos estudios a la novedad, el sesgo de las muestras y el anecdotario al que se recurre para reforzar la idea de la educación separada.

El artículo se habrá publicado en la prestigiosa 'Science' pero realmente no dice algo medianamente revelador, salvo que se opta porque las cosas sigan como están hasta que se demuestre lo contrario. Es decir, que los colegios sigan siendo mixtos porque se supone y admite que eso promueve una mejor socialización.

La declaración de 'hasta que se demuestre lo contrario' quizá sea algo tendenciosa. ¿Cuándo se ha demostrado que es mejor unirles para aumentar su rendimiento? Yo no lo recuerdo...

Si como Halpern y sus colegas dicen, no hay diferencias entre unos colegios y otros, ¿por qué no dejar que sean los padres quienes decidan? ¿por qué no darles autonomía? ¿por qué tiene que decidir el Estado por ellos?

Además, pueden existir opciones intermedias, como colegios mixtos para todos los espacios comunes que no sean el aula. Las chicas maduran antes, en eso los científicos están de acuerdo. Existe un desfase según sexo, por lo que puede no ser insensato considerar ese hecho.

Socializarse es relevante, pero eso no sucede solamente en las aulas. De hecho, al aula se va a aprender matemáticas. ¿No serían el patio o el comedor lugares más adecuados para facilitar esa socialización? Al patio o al comedor no se va a aprender matemáticas, sino a interactuar.

Si los estudios rigurosos no existen, ¿por qué no planificarlos y materializarlos en lugar de seguir especulando sirviéndose del efecto halo que promueve la revista 'Science'?


La educación mixta perjudica a los chicos en el periodo más revoltoso de la adolescencia. Si ese efecto existe, pero se puede evitar, se logrará reducir el abandono escolar, claramente más preocupante a día de hoy en ellos que en ellas.

Sobre este relevante aspecto, Halpern mantiene un ruidoso silencio.

Finalmente, no puedo resistirme a comentar un fenómeno que conocemos bien desde los años 60: las diferencias entre colegios son magras cuando se comparan con las diferencias que se observan dentro de cada colegio. Por tanto, comparar colegios sin más puede conducir a conclusiones engañosas.

Subráyese, para cerrar este artículo, que los colegios están para enseñar matemáticas. Esos colegios no tienen por qué adjudicarse una tarea que puede ser más propia de los padres y de los propios chavales.

El intervencionismo excesivo se aleja de la democracia que presuntamente suscribimos.

martes, 15 de marzo de 2011

Maternidad y Salario

Según datos del Ministerio de Hacienda, ser madre puede perjudicar seriamente a la mujer empleada.

La distancia salarial promedio entre ellos y ellas en España se sitúa en un 17%, igual que la media de la UE. La separación se agudiza a medida que la mujer se hace mayor --yendo desde el 15% al 28%-- y, por tanto, propende a tener descendencia.

Más de ocho de cada diez mujeres trabajadoras en España renuncian a tener un segundo hijo por motivos laborales. Aún así, no se dispone de datos en la UE sobre el efecto en las salarios de tener más o menos hijos.

En Madrid se observa una de las mayores diferencias salariales según sexo, mientras que en Canarias y Extremadura se produce la menor distancia.


No obstante, como se puede ver en la gráfica, existe una cierta tendencia a que la disparidad sea mayor cuanto más altos son los salarios.

Se produce, además, el hecho, en principio interesante, de que las mujeres madrileñas perciben un mayor salario que los varones andaluces, valencianos, murcianos, castellano-manchegos, extremeños y canarios.

Tres comentarios, entre otros, pueden ser relevantes.

Primero, si la brecha se produce en igualdad de condiciones --es decir, exactamente igual ocupación con idéntica responsabilidad-- entonces hay que corregir el problema a la mayor brevedad y con asertividad.

Segundo, para aceptar que la maternidad es un factor causal debería comprobarse que las empleadas sin hijos ganan lo mismo que los varones y más que las empleadas con hijos. Mi predicción es que será así, y, por tanto, se podría concluir que ser madre perjudica laboralmente a las mujeres.

Tercero, sería interesante saber qué piensan las propias mujeres sobre el balance familia-trabajo, no solamente los representantes sindicales o los responsables organizacionales --aunque también debe tenerse presente su opinión, desde luego.

Atendiendo a otros estudios internacionales, puede suponerse que, también en España, la distancia varón-mujer aumenta con la edad porque un segmento relevante de las mujeres inclina progresivamente la balanza hacia la familia en detrimento de su empleo. No sucede lo mismo, en general, con los varones, quienes permanecen más orientados hacia el mundo profesional.

Los criterios sobre lo que resulta más o menos adecuado para cada individuo depende de lo que cada uno considere más satisfactorio vitalmente. Aceptar que el empleo es 'más deseable' que la inversión familiar, y que quien se sale de ese marco de referencia lo hace involuntariamente, puede acarrear una visión sesgada.

Sobre esta clase de situaciones --y otras igualmente delicadas con respecto a los roles sociales de varones y mujeres-- me resultó útil la lectura de una obra que vuelvo a recomendar ahora:

miércoles, 6 de octubre de 2010

La violencia de la mujer es también (probablemente) violencia y se asocia a la personalidad

Recientemente leímos sobre la detención de una mujer –de aproximadamente cuarenta años de edad—que había atacado a su pareja (nótese cómo se evita los términos ‘varón’ y ‘hombre’) clavándole unas tijeras en el cuello.

El SUMMA encontró a un varón de 46 años (ahora se confirma que la víctima era un hombre) con la traquea rota a consecuencia de la agresión. Fue trasladado al Hospital con pronóstico grave.

Ya lo dijimos en alguna ocasión en este blog: la violencia doméstica constituye un fenómeno más complejo de lo que se da a entender en algunos medios de comunicación o en determinados programas sociales patrocinados por el Estado.

Complejo, pero no intratable.

Considerarlo un problema de ‘si o no’ constituye una estrategia desencaminada. ‘Si o no’ es varón, se entiende.

La persona violenta lo es independientemente de su sexo.

Mientras que se invita a la opinión popular a aceptar, sin pestañear, que la violencia es una cuestión de hombres, el famoso estudio longitudinal de Dunedin (Nueva Zelanda) es contundente en sus conclusiones al considerar los casos de maltrato doméstico.

El estudio se encarga del seguimiento de los niños nacidos durante un año en la ciudad de Dunedin (aprox. 1.000 niños) evaluándolos en diversos factores físicos y psicológicos a medida que van creciendo, se hacen adultos y se independizan de sus familias de origen.

En palabras de los responsables del estudio:

“Los resultados del estudio de Dunedin revelan una semejanza entre los sexos. Las diferencias individuales de personalidad predicen qué mujeres agrederán a sus parejas en el futuro, del mismo modo que predicen qué hombres agrederán a sus parejas en un futuro. Aparentemente, la agresión física de las mujeres se encuentra motivada por los mismos factores personales que motivan la agresión física de los hombres”.

Es, por tanto, la personalidad, no el sexo, uno de los elementos clave para comprender la violencia doméstica.

Y, siendo así, los psicólogos pueden decir algunas cosas, quizá relevantes, siempre que se les permita expresarse libremente.

lunes, 4 de octubre de 2010

0,7

Mel Gibson nos descubrió en qué piensan las mujeres. Ahora los científicos nos señalan en qué se fijan los varones.

Para averiguarlo se ha usado el método de analizar el rastreo visual (eyetracking) que sigue el varón cuando ve la fotografía de una fémina. No es preciso, por tanto, que diga absolutamente nada y reproduzca, de este modo, conocidos estereotipos como ‘vaya par de tetas’ o ‘menudo culo’ –una grosería irrelevante, por otro lado.

Los resultados se han publicado en la revista ‘Archives of Sexual Behaviour’ y no corresponden, en contra de lo que podría predecirse, a un pecho extraordinario o un culo respingón, sino a una forma general replicante de un reloj de arena.

Concretamente, existe una proporción mágica cintura/cadera de 0,7. Por tanto, la cintura debe ser menor que la cadera, pero hasta un determinado punto. Mal asunto si el cociente es de 1.

Se manipularon distintas proporciones de diferentes partes del cuerpo de la mujer (pechos, cintura y cadera) presentándose las fotografías resultantes. Si, admiten los investigadores, los hombres consumían la mayor parte del tiempo inspeccionando los pechos, pero la valoración del atractivo corría a cargo de la proporción cintura/cadera.

Este no es un hallazgo novedoso.

La investigación transcultural descubrió hace tiempo que hombres de distintos lugares del planeta prefieren mujeres con determinadas características compartidas. Igual sucede con las mujeres, pero ahora no viene al caso.

Jessica Alba siempre será la elegida al competir con una mujer del mismo grupo étnico de quien elige pero que tenga un cociente distinto a 0,7.

Se especula que esta preferencia tiene algo que ver con la fertilidad, pero la especulación es tan caprichosa…

jueves, 28 de enero de 2010

Sexo y Economía


Interesante la noticia de que más la mitad de las mujeres españolas (casi seis de cada diez) prefieren un buen fajo de euros antes que el sexo. Es decir, según dicen ellas mismas, es mejor tener dinero que una vida sexual satisfactoria.

La encuesta se basa en una muestra de casi 3.200 mujeres de entre 16 y 64 años de edad. La empresa encargada de la encuesta es Sigma Dos.

Eso si, siete de cada diez encuestadas atribuye buena nota a la calidad de sus relaciones sexuales, aunque esa calificación es menor que la asignada a la familia o los amigos. Es decir, ¿dicen que están más satisfechas con su vida familiar y sus amigos que con su vida sexual? Una mayor clarificación sería deseable…

El uso de anticonceptivos es valorado muy positivamente por las españolas, decantándose por el condón frente a otros métodos. Dicen que para ellas es más cómodo (por ejemplo, no deben usar su memoria, porque el momento de usarlo es evidente –interesante). Dicen, también, que sus parejas están de acuerdo con la decisión de usar el condón frente a otras cosas, métodos o dispositivos.

Personalmente me despierta una increíble curiosidad saber qué dirían los hombres (o varones) ante preguntas similares a las usadas por Sigma Dos para el caso de las chicas. Está es mi predicción:

(a) Nueve de cada diez pondrían por encima al sexo
(b) Siete de cada diez dirían que la calidad de sus relaciones sexuales es mejorable (siempre lo es, por definición, para nosotros).
(c) La familia y los amigos descenderían en la jerarquía, con respecto al sexo.
(d) Abominarían del condón sin contemplaciones (siempre que se asegurase, bajo juramento, que se respetaría el anonimato).
(e) Si se les dijera que sus parejas también piensan (d) dejarían incompleta la encuesta, saldrían corriendo a encontrarse con ellas para mirarles directamente a los ojos y proclamarles amor eterno.

En ‘The ungly truth’ el mensaje es claro: ‘los hombres somos simples’.

Es duro vivir con esta carga…