
A mi juicio, el
principal inconveniente de la propuesta de cambio del
movimiento zeitgeist reside en que una sociedad basada en los recursos ha existido previamente. Y esa experiencia previa no hace augurar buenas perspectivas para el proyecto Venus, diseñado por ingenieros sociales como Jacques Fresco. ¿No hubo conflictos en ese tipo de sociedades tribales basadas en los recursos? ¿No hubo conquistas? ¿No hubo masacres? ¿No expresó el
Homo Sapiens una notable crueldad en esa clase de sociedades?
El movimiento zeitgeist expresa una cruda crítica a la sociedad actual, pero
¿es realmente más cruel la sociedad actual que las antiguas sociedades tribales basadas en los recursos? Como nos recuerda Steve Pinker en “
The Blank Slate” (La Tabula Rasa) “
los conflictos de intereses son ubicuos entre los seres vivos, puesto que dos animales no pueden comerse el mismo pescado o monopolizar a la misma pareja”.
¿Quién se sitúa en la posición más realista,
Hobbes (
el hombre es un lobo para el hombre) o
Rousseau (
el hombre es bueno por naturaleza)? Fresco se decanta por el segundo, pero encaja muy mal con lo que sabemos sobre las sociedades tribales basadas en los recursos.
Entre tribus como los Jivaro, los Yanomamo, los Mae Enga, los Dugum Dani, los Murngin, los Huli o los Gebusi se ha documentado entre un 60 y un 10% de muertes debidas a conflictos bélicos. En contraste, en Europa y Estados Unidos, contando con las dos guerras mundiales, ese valor se sitúa alrededor del 0.2%. ¿Entonces?
El 90% de las sociedades cazadoras-recolectoras (ningún sistema financiero de por medio, por tanto)
se vieron envueltas en crueles conflictos bélicos. El antropólogo W.T. Divale (
System population control in the middle and upper Paleolithic: Infereces base don contemporary hunter-gatherers. World Archaeology, 1972, 4, 222-243) estudió a 99 grupos de cazadores-recolectores de 37 culturas diferentes, observando que 68 de ellas se encontraban en guerra, 20 había estado en guerra durante 25 años y el resto también tuvieron conflictos en épocas recientes. Donald Brown (
Human Universals. New York: McGraw-Hill, 1991) ha mostrado que
el conflicto, la violación, la venganza, los celos, la dominación y la violencia colectiva son características universales del ser humano.
¿Quiere esto decir que el conflicto es universal, pero la negociación no lo es? Por supuesto que no.
Los humanos también comparten un sentido de la moralidad, de la justicia y de la comunidad, el amor por sus parejas, sus niños y sus amigos. Pero negar algunos de estos dos universales no parece razonable.
Dar por sentado que una sociedad basada en los recursos terminará con todos nuestros males, como sugiere el movimiento zeitgeist, no parece realista.
Un cambio social basado en el hecho ineludible de las individualidades humanas puede funcionar. Un cambio social que da la espalda a esa realidad, volverá a estrellarse contra la pared de la heterogénea naturaleza humana.
Y esta heterogeneidad, esta variabilidad, ese tipo de características psicológicas que nos separan a unos de otros, ni puede ni debería ignorarse.
No cabe duda que hay muchos factores que nos unen, pero la realidad es que también existen incontables aspectos que nos dan identidad a cada uno de nosotros, que nos hacen diferentes a unos de otros.
Fresco da por supuesto que la ingeniería social que propugna terminará con nuestras diferencias. Pero su postura fue vislumbrada hace tiempo por
H. G. Wells y esta fue su percepción de una sociedad sospechosamente equiparable a la que propone el creador del proyecto Venus:
"
Me afligió pensar cuán breve había sido el sueño de la inteligencia humana. Se había suicidado. Se había puesto con firmeza en busca de la comodidad y el bienestar de una sociedad equilibrada con seguridad y estabilidad, como lema; había realizado sus esperanzas, para llegar a esto al final.
Alguna vez, la vida y la propiedad debieron alcanzar una casi absoluta seguridad. Al rico le habían garantizado su riqueza y su bienestar, al trabajador su vida y su trabajo. Sin duda en aquel mundo perfecto no había existido ningún problema inútil, ninguna cuestión social dejada sin resolver. Y esto había sido seguido de una gran calma.
Una ley natural que olvidamos es que la versatilidad intelectual es la compensación del cambio, del peligro y de la inquietud. Un animal en perfecta armonía con su medio ambiente es un perfecto mecanismo. La naturaleza no hace nunca un llamamiento a la inteligencia, en tanto en cuanto el hábito y el instinto no sean inútiles. No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio. Solo los animales que cuentan con inteligencia tienen que hacer frente a una enorme variedad de necesidades y de peligros"
Pues bien, como se reconoce en su propio nombre, el
Homo Sapiens cuenta con esa inteligencia a la que se refiere el escritor británico.
Además de esto,
resultan chocantes algunas de las pautas de acción, aparte del proyecto Venus, que el movimiento zeitgeist propone. Veámoslo en forma de preguntas como simples ejemplos:
-. Si las entidades financieras están corruptas, algo que se puede suscribir fácilmente,
¿por qué mover nuestros fondos –escasos por necesidad—del Citibank, por ejemplo, a otra entidad financiera como, por ejemplo, el Deutsche Bank o el Banco de Santander? ¿No están todos en el mismo barco financiero?
-. No cabe duda de que el ejército puede servir a distintos propósitos. Es difícil decirlo con seguridad, pero si Gran Bretaña o Francia no hubieran contado con la posibilidad de defenderse militarmente de la agresión nazi, quizá en la actualidad Europa estuviera gobernada por el Tercer Reich, lo que no parece una perspectiva demasiado halagüeña. Es cierto que, como señala el documental, a menudo los poderes establecidos usan el ejército con deplorables propósitos. Especialmente cuando se trata de ejércitos profesionales. Pero,
¿no tiene derecho un pueblo a defenderse de las agresiones no provocadas?
-. En cuanto a las energías,
¿quién desarrollará la tecnología para explotar y distribuir, gratuitamente, la inagotable energía geotermal? ¿o la energía de las mareas? ¿o la del sol? No estoy diciendo que esto sea imposible, sino que una mayor claridad sobre cómo se haría concretamente sería deseable.
-. Es posible pensar que la elección de
Obama es una jugada maestra del establishment. La política de Bush ha sido demasiado descarada, así que poner en el poder a un individuo como Obama conseguiría rebajar los altos niveles de escepticismo, e incluso de ira, a los que han llegado los ciudadanos de nuestro planeta. Pero, si no puede ser una figura semejante a un político,
¿quién coordinará la vida en sociedad? Cierto que el control estatal puede –y seguramente debería—ser reducido significativamente, pero
¿quién decidirá qué transportes promover? ¿quién decidirá dónde construir las residencias de los ciudadanos? ¿quién decidirá los medios a través de los que nos comunicaremos unos con otros? ¿quién decidirá quién saca el pescado del mar para que podamos tomar un rodaballo a la plancha?-. Si el objetivo del movimiento zeitgeist es sustituir una sociedad basada en el dinero, por otra cimentada en los recursos naturales e inagotables del planeta tierra,
¿cómo se explica que en su página web se soliciten donaciones, en forma de dólar o euro, a quienes puedan pensar en unirse al movimiento?
Estos comentarios no pretenden negar la relevancia de preguntarse cómo se podría llevar a cabo un cambio social masivo, que posiblemente sea necesario y deseable. Pero
el movimiento zeitgeist es quizá demasiado unilateral, y, precisamente por eso, se puede considerar pertinente formularse preguntas sobre su viabilidad.
Un líder remoto de ese movimiento es
Jiddu Krishnamurti. En mi adolescencia devoré muchos de sus libros, pero, por alguna razón, su mensaje no ha logrado dejar un poso en mi
modus vivendi. ¿Será que fui atrapado por la corrupta sociedad actual?