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martes, 18 de agosto de 2009

EL IMPERIO CONTRA-ATACA

Recientemente hemos sabido que Sanidad volverá a la carga cuando pase el verano, aprovechando que venimos relajados y tardaremos un rato en darnos cuenta de lo que se cuece. El caso es mantenernos entretenidos.

Argumenta la autoridad competente que la ley que se aprobó en 2006 no funciona. Por ejemplo, la venta de cigarrillos no se ha reducido (aunque, quién sabe, quizá las nuevas y abusivas tarifas lo hagan mejor).

En España se permite fumar en los restaurantes y bares de menos de 100 metros cuadrados. Pero Sanidad se resiste a aceptar esta práctica tan castiza y torera que promueve las buenas relaciones entre los ciudadanos. Le disgusta que nos llevemos bien, vaya.

A las autoridades les perturba que los ciudadanos nos arreglemos entre nosotros usando las más elementales normas de cortesía. No. Somos presuntos discapacitados a los que debe prohibirse la autogestión de la convivencia.

A veces me da por pensar que los no fumadores pueden protegerse a sí mismos, simplemente evitando los lugares en los que se fuma. ¿No es sencillo? ¿Me estoy perdiendo algo?

Los fumadores pueden también protegerse de los espacios libres de humo huyendo hacia paraísos en los que un delicioso smog es parte esencial del ambiente. Sanidad quiere expulsarles de esos paraísos también.

A Sanidad le inquieta que nos unamos para celebrar una fiesta privada y decidamos, por nuestra cuenta, fumar o no hacerlo. ¿Terminarán metiéndose en nuestros hogares para multarnos por fumarnos un estupendo cigarrillo en el salón que tanto trabajo –y tantos impuestos-- nos costó amueblar? ¿Por qué les molesta tanto nuestra privacidad?

¿No es fenomenal que sean los dueños de los locales quienes decidan si en su establecimiento se puede o no se puede fumar? El cliente puede optar por ir o no ir. Igual que si se proyectan la última película de Almodovar: hay gente que va y gente que prefiere dar un paseo por el campo. No se obliga a nadie a ir o no ir a sentarse durante 90 minutos delante de la pantalla (esto también vale para el paseo). ¿Se imaginan que Cultura obligara a los españoles a ir al cine cada vez que se estrena el nuevo largometraje de Pedro? ¿No sería un poco raro?

La Comisión Europea, igual que Sanidad, parece que debe justificar el tremendo gasto que nos supone a los ciudadanos esas instituciones. Así que, en lugar de dedicarse a los verdaderos problemas, nos da, una vez más, el coñazo con tonterías. Claro que puede tratarse de algo más.

Si la UE quiere construir una Europa sin humos ¿por qué no se larga a Urano?

Los ciudadanos tenemos la suficiente sabiduría para saber convivir por nuestra cuenta. Ruego nos den un voto de confianza, y que, sobre todo, nos dejen vivir tranquilos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

FREEDOM, RESPONSABILITY AND UNIVERSALITY OF SCIENCE

Estos son algunos extractos del documento recientemente publicado por el International Council for Science (ICSU) cuyo principal cometido es discutir las responsabilidades sociales de la comunidad científica y los valores por los que deberían regirse las actividades de los científicos.

“La aplicación del Principio de Universalidad de la Ciencia es esencial para el progreso científico. Este principio conlleva libertad de movimiento, asociación, expresión y comunicación entre científicos, así como acceso a datos, información y materiales de investigación”.

“Los científicos tienen una responsabilidad personal de hacer su trabajo con honestidad, integridad, apertura y respeto, pero también una responsabilidad colectiva de maximizar el beneficio y minimizar el mal uso de la ciencia para el conjunto de la sociedad”.

“La ciencia supone ganar conocimiento a través de la investigación –es decir, la exploración sistemática y explicación de lo desconocido. El proceso científico se basa en la formulación y el contraste de hipótesis mediante la generación de evidencia verificable a través de observaciones y experimentos. Desde esta óptica, la ciencia posee un importante valor cultural; satisface la curiosidad humana, enriquece el espíritu humano y modifica la percepción y la comprensión humana. Paralelamente, la investigación científica aporta la base para el desarrollo de tecnología y las políticas que modelan el futuro del Planeta Tierra. La ciencia y la tecnología son motores básicos de la innovación, el bienestar social, el aumento de la productividad y la creación de riqueza”.

“Ya que no todas las aplicaciones de la ciencia son beneficiosas y el mal uso del conocimiento científico puede suponer una seria amenaza, los científicos poseen la responsabilidad, compartida con otros miembros de la sociedad, de hacer lo posible para prevenir un uso inadecuado de sus descubrimientos”.

“Dentro del Principio de Universalidad se incluyen cuatro libertades concretas –libertad de movimientos, de asociación, de expresión y de comunicación. La defensa de estas libertades tiene sus raíces en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, específicamente en los Artículos 13, 19 y 20”.

“Los buenos científicos buscan la verdad y hablan sobre ella, independientemente de si se trata de cuestiones científicas y/o políticas. En la mayor parte de las sociedades esta práctica se considera una normal y saludable parte del discurso democrático”.

“Los buenos científicos buscan la verdad y hablan sobre ella. Como cualquier otro ciudadano, disfrutan de la libertad de expresar sus ideas y opiniones, por escrito, verbalmente o por cualquier otro medio de comunicación”.

“ICSU reconoce que es una obligación promover y proteger las libertades de los científicos, pero también que es una obligación moral examinar, reconocer y aceptar las responsabilidad intrínsecas a esas libertades”.

“Todos los científicos tienen la responsabilidad de asegurar que hacen su trabajo con honestidad e integridad; de asegurar que los métodos y resultados se comunican con precisión, ordenadamente, oportunamente y abiertamente. Además, se espera de los científicos que sean imparciales y justos al evaluar su propio trabajo y el de sus colegas; y también que sean respetuosos y considerados, especialmente cuando se encuentran implicados humanos o animales, o bien cuando su trabajo puede poseer un impacto adverso sobre el medio ambiente. Aunque estos atributos generales pueden parecer evidentes, su importancia relativa no lo es. Por ejemplo, puede exigirse alguna clase de balance entre la consideración y la apertura cuando se manejan datos genéticos o se informa sobre datos geográficos relacionados con especies raras. En cualquier caso, es importante que el científico sea consciente y respete estos valores al tomar sus decisiones sobre lo que es una práctica científica responsable en determinadas situaciones”.

“Se podría enumerar una lista de aspectos centrales sobre la responsabilidad social de la comunidad científica: (1) contribuir al conocimiento y la experiencia humana compartida, (2) generar, y promover el uso de, ciencia que sea relevante para mejorar el bienestar humano y el desarrollo sostenible, (3) intentar asegurar los beneficios y minimizar los peligros potenciales de las aplicaciones de la ciencia, (4) apoyar políticas sociales adecuadas basadas en la evidencia disponible, (5) promover la implicación pública en la ciencia y (6) preocuparse por el bienestar general”.

“En cuanto a cada uno de los científicos, estas responsabilidades comunes implican: (1) apoyar el Principio de Universalidad y sus valores inherentes de apertura, equidad y no discriminación, (2) respetar los derechos de los humanos, los animales y el medio ambiente, (3) reconocer el riesgo y la incertidumbre de la ciencia, (4) ser consciente de su capacidad como consejero, (5) comunicarse responsable y honestamente y (6) situar el beneficio social por encima del personal”.

“Hay muchas áreas de la ciencia en las que las tensiones entre libertad y responsabilidad son evidentes. Las respuestas para resolver estas tensiones son invariablemente menos evidentes y requieren muchos más debates y discusiones, tanto entre los propios científicos como, en muchos casos, con la sociedad en su conjunto”

Todas estas declaraciones son más o menos sensatas.
Sin embargo, hacia el final del informe, se formula la siguiente pregunta:

“¿Hay situaciones en las que la libertad académica del individuo debe ser atemperada en interés del consenso científico o de los imperativos políticos?”

Llegados a este punto, a uno le invade la duda razonable de si no era este el objetivo de partida para redactar el informe…