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jueves, 11 de noviembre de 2010

Los Programas de la 2 de TVE

Un exalumno de la UAM me ha enviado recientemente un vínculo que dirige a un programa de la 2 de TVE. Además de anexar el vínculo me preguntaba sobre lo que él había visto porque le había llamado la atención, pero para mal.

El programa (tres14) incluía un monográfico sobre la capacidad intelectual. El exalumno se mostraba desagradablemente sorprendido por los contenidos vertidos en el monográfico. Y con razón.

Estas son algunas de las imprecisiones del programa:

-. No existe un modo objetivo de medir la inteligencia.
Comentario: Falso. Por supuesto que existe.
-. Los resultados de los tests de inteligencia promueven las discriminaciones por razón de sexo o raza.
Comentario: Falso. Esa clase de discriminación es promovida por personas con intereses sociopolíticos absolutamente ajenos a la ciencia de la inteligencia.
-. Los tests de inteligencia ya no se usan para apoyar la esterilización de los discapacitados, pero todavía sirven para justificar la superioridad de determinadas razas.
Comentario: Falso. Los tests de inteligencia se han usado siempre para evaluar formalmente la capacidad intelectual. Punto. Las mismas personas de antes han usado, ocasionalmente, datos sobre la capacidad intelectual dándole una interpretación acorde con su particular causa. Exactamente los mismos datos podrían usarse con una meta radicalmente contraria.
-. Cuanto más se estimula al niño, mayor es su madurez intelectual.
Comentario: Falso. La estimulación precoz posee efectos a corto plazo. A largo plazo, esos efectos se disipan y las aguas vuelven a su cauce. De hecho, acelerar el proceso madurativo espontáneo puede resultar contraproducente.

En el programa de la 2 se entrevista a Antoni Castelló, Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Estas son algunas de sus declaraciones:

-. El entorno cultural determina el desarrollo de nuestro cerebro.
Comentario: Falso. Nuestro cerebro se desarrolla normalmente siempre que existan unas mínimas condiciones, es decir, en la abrumadora mayoría de los casos. Tantos los factores genéticos como los no-genéticos contribuyen a ese desarrollo, pero los primeros poseen un mayor peso. Hablar de ‘determinismo’ es absurdo.
-. Las habilidades deportivas se pueden considerar inteligencias.
Comentario: Falso. Las habilidades motrices no se pueden considerar un ingrediente de la ‘inteligencia’. La inteligencia es una capacidad mental muy general para razonar, resolver problemas y aprender contenidos de naturaleza mental.
-. Los tests de inteligencia son insuficientes para la selección de personal.
Comentario: Irrelevante. ¿Qué significa insuficiente? Los tests de inteligencia son, con mucha diferencia, los mejores predictores del rendimiento laboral, como demuestran los casi 100 años de investigación sobre esta cuestión extraordinariamente importante socialmente.
-. Los tests de inteligencia están sesgados y perjudican a determinados grupos sociales.
Comentario: Falso. La Asociación Americana de Psicología (APA) ha publicado informes, que cualquier psicólogo –incluyendo los profesores de Psicología—debería conocer, señalando claramente que los tests de inteligencia no están sesgados.
-. Los tests de inteligencia miden habilidades académicas.
Comentario: Irrelevante. Claro que miden la capacidad para aprender, incluyendo los contenidos escolares. Pero eso no significa que solamente midan la capacidad para aprender en la escuela. Los datos disponibles resultan demoledores: los tests de inteligencia miden una capacidad que va mucho más allá de la escuela.
-. Mejorar el resultado en un test de inteligencia es cuestión de práctica.
Comentario: Irrelevante. Se puede entrenar a algunas personas a hacer mejor un test de inteligencia en particular, pero eso no significa que su inteligencia haya mejorado con esa práctica. La inteligencia se puede medir de muchos modos. Lo importante es lo que miden los tests de inteligencia, que es la capacidad de razonar, resolver problemas y aprender.
-. La medición es una cosa y la inteligencia es otra.
Comentario: Irrelevante. La inteligencia es una capacidad que puede medirse usando distintos métodos.

El guionista científico del programa, Iván Domínguez, debería tomarse en serio la información que se decide mostrar en un medio presuntamente tan respetable como la 2 de TVE. El objetivo de promover el conocimiento científico es ciertamente loable, pero, ya puestos, merece la pena esmerarse en que el producto posea calidad no solamente visual.

Aquí se puede ver ese programa:


El antídoto se encuentra, por ejemplo, en los siguientes vínculos:

viernes, 30 de octubre de 2009

El discreto encanto de la inteligencia humana

La gente se huele que eso de ser más o menos listo, o inteligente, es importante. Y está dispuesto a pagar por alguna clase de píldora de viagra para la mente. El problema es que, por ahora, no disponemos de esa clase de pastillas, así que echamos mano de otros métodos.

Algunos, como Daniel Goleman, intentan despistarnos diciéndonos que ser más o menos listo no es tan importante, que lo relevante es manejar nuestras emociones de un modo inteligente. Ya sabemos que miente.

Otros proclaman que escuchando la música de Mozart aumentaremos nuestra capacidad intelectual. Estos también ocultan la verdad.

Walt Disney se introdujo en el mercado con el producto conocido como ‘Baby Einstein’, un presunto programa televisivo de estimulación para niños de 0 a 3 años de edad. En los Estados Unidos más de un tercio de las familias con bebés poseen DVDs de Baby Einstein. En Europa no nos quedamos atrás. Suena a negocio lucrativo.

Recientemente, Walt Disney ha sido condenada a devolver el dinero de los DVDs a las familias, gracias a los esfuerzos de una asociación americana (Campaign for a Comercial Free Childhood) que ha logrado demostrar que las promesas del programa televisivo no se podían cumplir. La educadora que estaba detrás de la idea (Julie Ainger-Clark) había ignorado la evidencia científica para enriquecerse usando la mentira.

La condena a Disney por publicidad engañosa puede sentar precedente. Una compañía puede ignorar a la ciencia para vender sus productos, pero ampararse en una versión corrupta de la ciencia para incrementar las ventas constituye una práctica que debería perseguirse.

Hace un lustro, Alejandra Vallejo-Nágera y quien esto escribe, publicamos un libro titulado ‘Tú inteligencia. Cómo entenderla y mejorarla’. Durante casi 700 páginas explicamos qué es eso de la inteligencia humana y propusimos, basándonos en la ciencia, modos de estimularla. El error que cometimos fue ser honrados con los lectores, diciéndoles, desde el comienzo, que lo de estimular la inteligencia es similar a ir al gimnasio: o eres sistemático o volverás al mundo de los michelines. La consecuencia de actuar honestamente fueron unas discretas ventas de la obra que tanto esfuerzo nos supuso preparar.

Es posible que llegue el momento en el que podamos hacernos una liposucción en el cerebro, que se invente un casco para mover las neuronas pasivamente o que demos con la píldora que actúe sobre los centros clave de la inteligencia. Pero, por ahora, solamente hay un modo de mantenernos en forma, intelectualmente hablando: sudando el sombrero.

No se dejen engañar por las soluciones fáciles. O si, pero entonces sean consecuentes.