La gente se huele que eso de ser más o menos listo, o inteligente, es importante. Y está dispuesto a pagar por alguna clase de píldora de viagra para la mente. El problema es que, por ahora, no disponemos de esa clase de pastillas, así que echamos mano de otros métodos.Algunos, como Daniel Goleman, intentan despistarnos diciéndonos que ser más o menos listo no es tan importante, que lo relevante es manejar nuestras emociones de un modo inteligente. Ya sabemos que miente.
Otros proclaman que escuchando la música de Mozart aumentaremos nuestra capacidad intelectual. Estos también ocultan la verdad.
Walt Disney se introdujo en el mercado con el producto conocido como ‘Baby Einstein’, un presunto programa televisivo de estimulación para niños de 0 a 3 años de edad. En los Estados Unidos más de un tercio de las familias con bebés poseen DVDs de Baby Einstein. En Europa no nos quedamos atrás. Suena a negocio lucrativo.
Recientemente, Walt Disney ha sido condenada a devolver el dinero de los DVDs a las familias, gracias a los esfuerzos de una asociación americana (Campaign for a Comercial Free Childhood) que ha logrado demostrar que las promesas del programa televisivo no se podían cumplir. La educadora que estaba detrás de la idea (Julie Ainger-Clark) había ignorado la evidencia científica para enriquecerse usando la mentira.
La condena a Disney por publicidad engañosa puede sentar precedente. Una compañía puede ignorar a la ciencia para vender sus productos, pero ampararse en una versión corrupta de la ciencia para incrementar las ventas constituye una práctica que debería perseguirse.
Hace un lustro, Alejandra Vallejo-Nágera y quien esto escribe, publicamos un libro titulado ‘Tú inteligencia. Cómo entenderla y mejorarla’. Durante casi 700 páginas explicamos qué es eso de la inteligencia humana y propusimos, basándonos en la ciencia, modos de estimularla. El error que cometimos fue ser honrados con los lectores, diciéndoles, desde el comienzo, que lo de estimular la inteligencia es similar a ir al gimnasio: o eres sistemático o volverás al mundo de los michelines. La consecuencia de actuar honestamente fueron unas discretas ventas de la obra que tanto esfuerzo nos supuso preparar.
Es posible que llegue el momento en el que podamos hacernos una liposucción en el cerebro, que se invente un casco para mover las neuronas pasivamente o que demos con la píldora que actúe sobre los centros clave de la inteligencia. Pero, por ahora, solamente hay un modo de mantenernos en forma, intelectualmente hablando: sudando el sombrero.
No se dejen engañar por las soluciones fáciles. O si, pero entonces sean consecuentes.