lunes, 20 de marzo de 2017

Estudiantes y profesores: Educación basada en la evidencia?

Pude leer un post de Marta Ferrero titulado ‘Por una educación basada en la evidencia’. Me dije: “excelente, por fin alguien se decide a poner los puntos sobre las íes”.

Hay elementos de ese post que me gustan. Por ejemplo, la denuncia de la pérdida de autonomía de los profesores, la constante injerencia de las autoridades para modificar compulsivamente los planes de estudio o el uso de dudosas metodologías docentes.

Pero hay otros aspectos que me disgustan. Por ejemplo, la obsesión con los estudiantes que presentan dificultades de aprendizaje y el olvido de los del otro extremo de la distribución. Escribe Marta que se deberían usar “exclusivamente las intervenciones que han demostrado ser eficaces”, pero no encuentro nada en su documento que dé pistas sobre cuáles son esas intervenciones.

Se insinúa, tímidamente, que los estudiantes a los que intenta enseñar un profesor difieren según sus “inquietudes, conocimientos previos, capacidades, etc.”, pero ahí queda la cosa.


Tengo que discrepar asertivamente de la conclusión a la que parece llegar Marta:

los maestros son los responsables máximos de que el aprendizaje sea lo más enriquecedor y fructífero posible”.

En este blog nos ocupamos, de cuando en cuando, de la educación. Las líneas maestras de la perspectiva que se adopta aquí, basada en la evidencia, se pueden encontrar en este post (aunque quien esté interesado en saber más puede introducir en el buscador la palabra ‘educación’ para obtener un buen puñado de resultados).

En la pasada primavera invitamos a Douglas K Detterman, Editor de la revista ‘Intelligence’ durante cuatro décadas, a un Seminario internacional que se celebró en la Universidad Complutense. Dejamos que eligiese libremente sobre qué hablar. Eligió la educación. Aquí tienen el YouTube de su intervención. Vale la pena invertir los 55 minutos. Para mayores detalles puede leerse este artículo derivado de esa intervención.

Una vez revisada la evidencia disponible, este es el mensaje principal de Doug:

solamente el 10% del rendimiento escolar puede atribuirse a las escuelas y a los profesores, mientras que el 90% restante se debe a las características de los estudiantes.
Los profesores dan cuenta de entre el 1% y el 7% de la varianza a todos los niveles educativos.
En el caso de los estudiantes, el nivel intelectual explica el 90% de la varianza asociada al aprendizaje”.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Fracasaremos al intentar mejorar la educación si seguimos ignorando la importancia crucial de las características del estudiante, si continuamos mirando hacia el lugar equivocado.

Detterman nos recuerda que su tesis, basada en la evidencia, ya estaba presente en la obra del patrón de los psicólogos españoles –Juan Huarte de San Juan—allá por el Siglo XVI, pero –añado yo—es mucho más cool dejarse seducir por Gardner, Goleman & Co.

Probablemente se ignora la evidencia porque existe la tendencia a concentrarse en las cosas que se supone se pueden cambiar con facilidad y a despreciar aquellas que se supone no son manipulables en el momento actual. Pero cambiar algo cuyo efecto es minúsculo apenas tendrá efectos visibles. Todo seguirá igual.

En 1999 escribí para ‘Papeles del Psicólogo’ un comentario a raíz de un delirante monográfico que se había publicado sobre ‘educación’. Llegaba en aquel entonces a la misma conclusión que llegó Detterman el año pasado. La evidencia era y sigue siendo rotunda.

Sé que es predicar en el desierto, pero puede que en alguno de estos intentos los usuarios tomen nota y pidan responsabilidades.

Doug nos invita a pensar en los siguientes escenarios:

1. Calidad del profesor: seleccionemos aleatoriamente 20 grupos de estudiantes y asignémosles al azar a una serie de profesores diferencialmente laureados por su calidad docente.

2. Calidad del estudiante: ordenemos 20 grupos de estudiantes según su nivel intelectual (IQ) y asignémosles al azar (según su calidad docente) a una serie de profesores.

Seguidamente preguntémonos quiénes obtendrán mejores resultados escolares:

¿los estudiantes con mejores profesores o los profesores con estudiantes mas brillantes intelectualmente?

Sabemos lo que tenemos que hacer, pero carecemos de la valentía necesaria para actuar.

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2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. No entiendo el mensaje final de su entrada. ¿La enseñanza formal no sirve?¿no hay diferencia entre buenas prácticas y malas?¿el rendimiento de un alumno viene determinado por su CI y poco podemos hacer los profesores?

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