jueves, 29 de julio de 2010

¿Protege el nivel de estudios contra la demencia?


Se ha publicado en la revista ‘Brain’ una investigación en la que se concluye que un mayor nivel de estudios protege contra la demencia:

EClipSE Collaborative Members (2010). Education, the brain and dementia: neuroprotection or compensation? doi:10.1093/brain/awq185 Brain 2010: 133; 2210–2216.

Existe incluso un efecto de la dosis: a mayor nivel de estudios, más probabilidades de resistirse a los efectos de la degeneración del cerebro. Por cada año de más dentro del circuito educativo, se calcula un 11% de reducción en el efecto psicológico de la demencia.

De hecho, las personas que pasan por la universidad se encuentran menos afectadas que quienes abandonan los estudios a las primeras de cambio.

La investigación se encuadra dentro de un estudio longitudinal en el que se ha analizado, mediante autopsia, los cerebros de casi 900 personas. Los resultados indican que aunque dos cerebros presenten un deterioro objetivo equivalente, la repercusión funcional es menor cuanto mayor es el nivel de estudios del individuo.

Un dato interesante es que las personas de mayor nivel educativo presentaron también un cerebro de mayor peso. Según los autores, puede ser que quienes llegan más arriba en la escala educativa posean un cerebro más grande desde el principio (se supone que por razones genéticas), o bien es posible que el cerebro se haga más grande (neurogénesis, etc.) a consecuencia de la estimulación que supone educarse.

En palabras textuales el artículo concluye: “quienes se educan más tiempo son capaces de compensar la patología cuando se presenta; la hipótesis de que existe un efecto protector contra la patología que actúa durante el ciclo vital y que se puede atribuir a la educación no parece verosímil”. Es decir, los autores se decantan porque existe una compensación.

Además, dicen, “se puede esperar que un bajo logro educativo promueva un menor nivel socioeconómico”. Y, puesto que eso conlleva peores condiciones de vida, los ciudadanos con menos recursos serán más vulnerables.

Sin embargo, resulta particularmente chocante que el artículo ni siquiera haga mención del factor psicológico que mejor predice las diferencias educativas que separan a los individuos de la población. Como se sabe, este factor corresponde a la capacidad intelectual o CI.

Es difícil encontrar una respuesta a la pregunta de por qué el proyecto EClipSE no valora la capacidad intelectual de los participantes.

La secuencia que se puede sugerir es: una mayor capacidad intelectual predice un mayor nivel educativo (de hecho es el mejor predictor del abandono prematuro de los estudios) el que, a su vez, permite compensar los efectos de la demencia. Si la secuencia es verosímil, y, por lo que conocemos hasta ahora es altamente probable, entonces el verdadero mensaje del estudio es que una mayor capacidad intelectual protege, en último término, contra los devastadores efectos de la degeneración cerebral.

Esta conclusión sería coherente con el famoso estudio de las monjas (http://robertocolom.blogspot.com/2009/07/el-estudio-de-las-monjas.html) y con la disciplina conocida como ‘Epidemiología cognitiva’ (http://robertocolom.blogspot.com/2010/05/el-odio-de-algunos-psicologos-la.html). Como destaca esta disciplina, las consecuencias de aceptar esta perspectiva resultarían particularmente reveladoras y sugerirían novedosos modos de intervención para la prevención.

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