martes, 8 de enero de 2013

Pánico ante la evidencia: Adrian Owen ataca de nuevo



Está disponible on-line, desde mediados de diciembre de 2012, un artículo publicado en la revista 'Neuron'.

Adam Hampshire, Roger R. Highfield, Beth Parkin, Adrian M. Owen (2012). Fractionating human intelligence. http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2012.06.022

Parece estar teniendo una relevante repercusión en los medios, como suele ser habitual cuando se ataca conceptos científicos que algunos ven con sumo temor, con pánico.

Quizá por azares del destino, los editores de 'Neuron' contactaron con mi colega y amigo Richard Haier, de la Universidad de California, y éste me puso al corriente poco antes del verano de 2012. Desde la revista le solicitaban un comentario (laudatorio) para presentar el artículo en sociedad.

Pero al revisar cuidadosamente sus contenidos, Haier, junto con Wendy Johnson, Sherif Karama, Rex Jung y quien esto escribe, llegamos a la conclusión de que se trataba de un pésimo y tendencioso estudio dirigido, una vez más, a desprestigiar el concepto de inteligencia general (g).

Es un artículo con contenidos claramente pasados de moda que recurre a autores tan poco confiables como Stephen Jay Gould. 'Vino viejo en una nueva botella', por usar una de las frases favoritas del descubridor del factor g, Charles Spearman.

Desde el principio, los autores, siguiendo la tradición de esta clase de 'investigaciones', se inventan un hombre de paja con respecto al factor g formulándose preguntas como:

- "¿se pueden explicar las diferencias de inteligencia en la población a través de un único factor general?"
- "¿se apoya la inteligencia en un único sistema neuronal?"

Se declara (sin novedad en el frente, otra vez) que "el factor de orden superior, g, es un artefacto".


Como es usual en este tipo de artículos sesgados, la revisión de la investigación previa es muy selectiva, ignorando relevantes estudios dirigidos a analizar factores clave asociados con el concepto de inteligencia. Por ejemplo, los autores citan un artículo sobre pacientes con lesiones cerebrales (Woolgar et al., 2010) pero ignoran los estudios, también con pacientes, de Gläscher et al. (2010) y Barbey et al. (2012).

Mientras que el estudio que se cita analiza 80 pacientes, Gläscher et al.'s (2010) consideran 240 pacientes y Barbey et al.'s (2012) estudian 182 pacientes. Pero, ¡oh sorpresa!, la perspectiva de estos dos últimos estudios está mucho más guiada por los datos y es sustancialmente más robusta que la aproximación de Hampshire et al. (2012) para responder a la pregunta sobre el sustrato causal de la inteligencia y sus factores.

Gläscher et al. y Barbey et al. identifican y aíslan redes cerebrales asociadas con el factor g y con factores intelectuales más específicos. Sus resultados apoyan la visión de que el concepto de inteligencia es mucho más complejo y rico de lo que Hampshire et al. (2012) proponen.

Hay bastantes más estudios que analizan exhaustivamente la base biológica de la inteligencia, y, que yo sepa, ninguno apoya una visión unitaria del factor g o la existencia de sistemas neuronales monolíticos. El estudio de Karama et al. (2011) que analiza una muestra representativa de la población (N = 207) revela el efecto, sobre el grosor cortical, del cuidadoso aislamiento de los distintos factores que contribuyen al rendimiento en los tests de inteligencia.

Es realmente soporífero volver a repetir los mismos argumentos ya discutidos por Carroll (1995) o por Jensen (1982) --criticando a Stephen J Gould, por cierto-- con respecto a los puntos básicos que detallan en qué sentido el factor general de inteligencia es un constructo científico, no alguna clase de artefacto.

El marco de referencia de Hampshire et al. (2012) se basa en premisas falsas y lecturas selectivas de la información disponible.

Algunos ejemplos de premisas falsas:

- Existe ahora un debate extraordinario sobre si la inteligencia general es unitaria o está compuesta por múltiples factores.

Los modelos jerárquicos de la inteligencia demuestran claramente que este constructo científico incluye una gran serie de factores (> 60), pero que éstos factores poseen distintos grados de generalidad (ejemplo, la teoría de tres estratos de Carroll, 1993). Nadie dice que g es unitario. Simplemente es el factor que mejor explica el rendimiento intelectual.

- La técnica estadística del análisis factorial es ambigua.

Carroll (1995) explica cómo funciona el análisis factorial para combatir aproximaciones sesgadas e interesadas como la de Hampshire et al. (2012). Me niego a volver a repetir sus argumentos.

- Distintas regiones cerebrales (lo que los autores de este artículo simbolizan como MD) responden cuando se requieren distintas acciones.

¿Y?

Los autores dicen que es importante saber si la inteligencia se apoya en uno o varios sistemas cerebrales.

Naturalmente esto es absurdo porque sabemos, desde hace tiempo, que la inteligencia se apoya en distintos sistemas. Sin embargo, 'distintos' no equivale a 'independientes', como los autores del artículo comentado proponen.

Esos autores emplean el análisis factorial para analizar datos de imagen cerebral, datos conductuales y datos simulados. La aproximación es bizarra y se sirve de la ingenuidad del lector.

Los datos de imagen cerebral se obtienen de un grupo (de conveniencia) de 16 individuos y se combinan con datos, realmente dudosos, de casi 45 mil personas evaluadas a través de la web (aunque el grupo inicial estuvo formado por 110.000 individuos).

Pero, ni cortos ni perezosos, los autores combinan "las soluciones factoriales generadas para las imágenes cerebrales y para los datos conductuales". Esas soluciones factoriales "se comparan directamente". No hay problema.

Y eso no es lo peor, lo realmente escandaloso es que el método de análisis que aplican 'fuerza' a que los datos 'digan' que los factores obtenidos son independientes (cualquier estudiante de Psicometría sabe que una rotación ortogonal fuerza la independencia de los factores extraídos). Supuestamente identifican tres factores (memoria a corto plazo, razonamiento y lenguaje) independientes, pero se trata de un resultado 'fabricado'.

De hecho, los autores dicen que "todas las tareas mostraron valores positivos en las redes cerebrales". Y este es un resultado típico en los estudios que observan cómo se pueden descomponer los factores que se encuentran detrás del rendimiento en cualquier tarea de carácter cognitivo (factor general, factor específico y especificidad).

Una vez se 'construyen' las redes cerebrales a partir de 16 personas, se comparan con el rendimiento de los 45.000. Pero el modo de hacerlo es opaco. Los autores omiten información crucial como, por ejemplo, la correlación entre las variables psicológicas. Es imposible evitar la sospecha de que los resultados se han 'fabricado'.

Insisten en que el razonamiento, la memoria corto plazo y el lenguaje son capacidades independientes. Nadie que trabaje con datos reales se lo puede creer. Carece de sentido. Pero no puede comprobarse porque los autores ocultan la información que podría permitir averiguarlo.

Las conclusiones del artículo constituyen un cúmulo de absurdos. La actividad cognitiva más simple implica la acción de distintas regiones en el cerebro, pero la pregunta relevante para este estudio es: ¿cuáles son las regiones del cerebro cuyas variaciones se asocian a las variaciones en el rendimiento cognitivo?

Las personas pueden memorizar palabras, imágenes o números. Se podría concluir que hay distintos sistemas de memoria, pero es claramente más parsimonioso concluir que existe un factor general de memoria, puesto que la memorización de palabras, imágenes y números se encuentra correlacionada en la población general.

Con la inteligencia sucede exactamente lo mismo. Es una pena que sea inevitable volver a debatir sobre estas superadas cuestiones debido a que una 'prestigiosa' revista ha decidido dar crédito a un pésimo estudio.

            REFERENCIAS
                Barbey, AK, Colom, R, Solomon, J., Krueger F, Forbes, C., & Grafman J. (2012). An integrative architecture for general intelligence and executive function revealed by lesion mapping. BRAIN, 135, 1154-1164.
                Carroll, J. B. (1993). Human cognitive abilities. Cambridge, Cambridge University Press.
                Carroll, J.B. (1995): Reflections on Stephen Jay Gould’s The Mismeasure of Man (1981): a retrospective review. Intelligence, 21, 121-134.
                Gläscher, J., Rudrauf, D., Colom, R., Paul, L.K., Tranel, D., Damasio, H., & Adolphs, R. (2010). The distributed neural system for general intelligence revealed by lesion mapping. PNAS, 107, 10, 4705-4709.
                Gould, S.J. (1996): The mismeasure of man (second ed.). New York: Norton.
                Jensen, A. (1982): The debunking of scientific fossils and straw persons. Contemporary Education Review, 1, 121-135.
                Karama, S., Colom, R., Johnson, W., Deary, I. J., Haier, R. J., Waber, D. P., Lepage, C., Ganjavi, H., Jung, R., Evans, A. C., & The Brain Development Cooperative Group (2011). Cortical thickness correlates of cognitive performance accounted for by the general factor of intelligence in health children aged 6 to 18. NEUROIMAGE, 55, 1443-1453.
                Woolgar, A. et al. (2010). Fluid intelligence loss linked to restricted regions of damage within frontal and parietal cortex, PNAS, 107, 33, 1489914902.

13 comentarios:

  1. En el National Research Center on the Gifted and Talented de USA, al pobre g lo tienen castigado también :(

    un abrazo Roberto

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  2. Madre mía. Cuesta creer cómo un supuesto estudioso de la inteligencia puede no tener absolutamente ni idea de lo que se ha estado hablando sobre g en los últimos años... luego el análisis factorial y sus resultados me han dejado pasmado.

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  3. Dudo que los autores carezcan de los conocimientos necesarios. Simplemente los ignoran para promover su particular (y sesgada) visión. Generalmente atacar al concepto de 'g' resulta muy popular.

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  4. César: estaría bien que pusieras algún link para echarle un vistazo a lo que dicen lo del Centro que comentas. Thx, R

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  5. ¿Porqué no pedir que cuelguen los datos, y si niegan, empezar a sospechar que estan fabricados?

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  6. Ya lo hicimos y por ahora no sueltan prenda. Estamos presionando a 'Neuron'y calculamos que deberán ser sensibles a la petición.

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  7. No entiendo como pueden publicarlo después del análisis que e hicisteis l artículo. Qué pasa con esa revista?

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  8. Las grandes revistas científicas persiguen que los medios de masas hablen de ellos. Así son las cosas.

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    1. Lamentable, pero como dices parece filosofía del siglo XXI. La revista Open Biology es nueva (no tiene ni índice de impacto aún) y ha publicado el último artículo de Watson, que está siendo polémico. Independientemente del contenido del artículo, parece que algunas revistas buscan polémicas para ser conocidas. De hecho, Open Biology ya es conocida hasta por el gran público porque la noticia la publica El País.

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  9. Precisamente esa es la idea. Además, meterse con la inteligencia vende, tiene tirón. Las verdades incómodas, las de verdad, molestan, escuecen, así que hay que aplicar pomada ;-)

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  10. Lo que no termino de entender (o entiendo, pero me parece algo ingenuo) es la rabia que se le tiene al factor g. Entiendo que haya gente molesta con el uso, tanto en lo social como en lo profesional, que se ha hecho de algunos test y de la difusión que ha habido de algunos conceptos, como el C.I y el factor g. Yo creo que nadie que haya pensado en serio en esto afirma que el factor g es "todo" lo que podemos llamar inteligencia en el ser humano, otra cosa bien distinta será su utilidad como constructo para interpretar y entender los datos que van saliendo en las investigaciones. Esto es como querer hacer que desaparezca el TDAH de los libros porque hubo quien lo sobrediagnosticó. Lo de tirar con críticas facilonas como "no existe un trocito de cerebro en forma de g", por llevarlo al absurdo, para tratar de hacer demagogia y poner palabras en la boca de otros investigadores, que realmente nunca han dicho y trampear con la metodología...me parece excesivo. Luego así nos va, si no tuviésemos suficiente con lo complejo que es el campo de la psicología, poniéndonos zancadillas los unos a los otros por cuestiones de ideología y cosmovisión.

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  11. Concuerdo Víctor. Aunque me pueda molestar la lluvia, cuando se produce ese fenómeno metereológico suelo usar un paraguas para protegerme, en lugar de enfadarme con los cielos o intentar convencer a los transeuntes de que, en realidad, no llueve. O, para el caso, puedo usar una pistola para cometer un crimen o para evitar una violación. Un mismo instrumento puede usarse adecuada o inadecuadamente. El aire me mantiene vivo, pero puedo usarlo para inyectarselo a alguien con un jeringuilla y matarlo. ¿Es el aire algo bueno o malo? Recurrir al argumento de un probable mal uso de los tests de inteligencia es ridículo, pero vende.

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