martes, 20 de julio de 2010

Tabaco (Parte 2): los efectos del tabaco sobre la salud

En algunos estudios, ya clásicos, se han analizado los informes procedentes de distintos centros hospitalarios, comparando los diagnósticos médicos sobre la causa de defunción con los informes procedentes de las necropsias efectuadas por los patólogos.

En uno de esos estudios se observó que los médicos diagnosticaron 338 casos de cáncer de pulmón, mientras que los patólogos descubrieron 417 casos post mortem. La coincidencia se dio en 227 casos. Suponiendo que los informes de los patólogos fuesen correctos, 111 diagnósticos médicos eran falsos positivos, mientras que no se tuvieron en cuenta 190 casos auténticos de cáncer de pulmón.

Las enfermedades vinculadas con el tabaco son provocadas por numerosos factores de riesgo que se combinan de manera sinérgica. Esto significa que la interacción entre esos factores posee un carácter multiplicador, no solamente aditivo.

El tabaco, en sí mismo, tiene un efecto reducido sobre problemas de salud tales como el cáncer o el infarto. En muestras exentas de otros factores de riesgo, el tabaco apenas manifiesta una correlación con estas enfermedades. Sólo en combinación con otros factores de riesgo, especialmente de tipo psicosocial, el tabaco muestra asociaciones estadísticas con estas enfermedades.

Estos hechos implican que la información aparecida en los medios de comunicación social respecto a que el tabaco causa enfermedades, puede convertirse en una profecía autocumplida. Los fumadores que disponen de información sobre los posibles efectos nocivos del tabaco sobre la salud únicamente a través de los medios de comunicación social, muestran una tasa de fallecimientos significativamente superior a la de los fumadores cuya información procede de observaciones propias, o a la de quienes no creen en la información que se transmite.

Existe un debate sobre diferentes modelos de interacción entre los factores de riesgo y las enfermedades. Este debate se pasa por alto, tanto por los medios de comunicación como por las publicaciones de, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud. Las estimaciones sobre el número de vidas que podrían salvarse si las personas dejan de fumar, o nunca adquieren dicho hábito, poseen un escaso fundamento científico.

Estas son las conclusiones de un extenso análisis de distintos estudios llevados a cabo por diferentes equipos de investigación:

"Los efectos próximos al valor de 0 que tenían las variables de tabaco y de salud calculadas a partir de la bibliografía disponible, sugieren que una explicación de los problemas de salud que apele al tabaco como única causa ya ha dejado de ser plausible.

En la actualidad deben considerarse más probables otras alternativas distintas al hábito de fumar, entre las que se incluyen la personalidad, el estrés, los factores genéticos y el estilo de vida general, como causantes de problemas de salud".

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