Mostrando entradas con la etiqueta Terapia psicologica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Terapia psicologica. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de abril de 2010

La Eficacia de las Terapias Psicológicas

Hace tiempo tuve un (constructivo) debate con algunos de mis colegas de profesión sobre las distintas terapias psicológicas disponibles. Igual que en otros campos de la ciencia, también en Psicología hay corrientes y modas, pero los datos son tozudos. Mi línea argumental fue que esos datos indicaban que todas las terapias son más o menos igualmente eficaces, debido a un efecto inespecífico que resulta beneficioso para la recuperación del cliente o paciente.

Se publica ahora un artículo en la revista ‘American Psychologist’, de la ‘American Psychological Association’ (APA) que vuelve a apoyar esta conclusión general.

Shedler, J. (2010). The efficacy of psychodynamic psychotherapy. American Psychologist, vol. 65, 2, 98-109.

Concretamente, este artículo pretende demostrar que las terapias psicodinámicas, inspiradas en el psicoanálisis, son tan eficaces como las favorecidas en las facultades universitarias (terapias conductuales, cognitivo-conductuales, etc.).

La comparación de las distintas terapias psicológicas suele materializarse mediante los llamados meta-análisis, es decir, un análisis cuantitativo de los estudios disponibles sobre la eficacia de las distintas terapias (véase la tabla).

Usando la información numérica de la tabla, Shedler concluye que: (a) la terapia psicodinámica es eficaz en un amplio rango de problemas psicológicos –tales como depresión, ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, o abuso de sustancias—y de poblaciones, (b) su eficacia es tanto a corto como a largo plazo, y (c) se han demostrado índices elevados de eficacia para ciertos trastornos de personalidad.

Por tanto, la terapia psicológica funciona en una gran parte de los casos, pero no sabemos exactamente por qué.

El Veredicto del Dodó de Alicia en el País de las Maravillas (“todos ganan y, por tanto, todos deben recibir un premio”)  resume la eficacia equivalente de las distintas terapias.

El famoso libro de B. E. Wampold [The great psychotherapy debate. New Jersey, LEA, 2001] concluye que:

“En 1936, Rosenzweig especuló que ‘cuando se usan de modo competente, todos los métodos terapéuticos son igualmente efectivos’. En las décadas de los 70 y 80 la evidencia derivada de los primeros meta-análisis resultaron consistentes con la conjetura de Rosenzweig. En la década de los 90, una serie de meta-análisis metodológicamente impecables y algunos estudios ejemplares, revelaron que las diferencias entre distintas terapias eran prácticamente nulas.

Estos resultados también se observaron en tipos concretos de tratamiento para trastornos específicos como la depresión o la ansiedad, dos áreas en las que se supone que las terapias orientas conductualmente son especialmente apropiadas.

El veredicto del Dodó ha sobrevivido a muchos tests y debe considerarse correcto en tanto no se demuestre lo contrario.

La ausencia de diferencias entre tratamientos genera dudas sobre la hipótesis de que las terapias poseen ingredientes específicos responsables de los beneficios de la terapia” (pp. 117-118).

Wampold sostiene que la evidencia disponible es consistente con la tesis de que todas las terapias psicológicas comparten una serie de componentes que explican por qué su éxito es equivalente. Las características particulares de cada tipo de terapia no contribuirían significativamente al éxito del proceso terapéutico. Es decir, el denominado modelo contextual (factores comunes a las distintas terapias) sería consistente con los datos, mientras que el modelo médico (factores específicos de cada tipo de terapia) sería inconsistente.

En conclusión, declaraciones denigrando algún tipo de tratamiento terapéutico no parecen justificadas empíricamente. Las terapias psicológicas, frente a la ausencia de tratamiento, presentan un tamaño del efecto de d = .80. En la práctica, esto significa que el cliente medio que se somete a terapia se encontrará psicológicamente mejor que las personas no sometidas a terapia [el grado exacto de mejora que se deriva de estos tamaños del efecto, d, está siendo discutida en la sección de 'comentarios' de este post].


Estas evidencias son positivas para la Psicología aplicada al tratamiento de los trastornos psicológicos, por lo que no es necesario mantenerse en la cruzada de desdibujar los logros de los colegas competentes que no comparten nuestra visión teórica, pero que si procuran hacer el trabajo más serio posible para contribuir a la mejora de sus clientes.