martes, 9 de septiembre de 2008

LA CONJURA DE EL ESCORIAL

Antonio Pérez y la Princesa de Éboli (Ana de Mendoza) conspiran contra Felipe II y su hermano, Juan de Austria, para favorecer los intereses de Flandes y perjudicar los de España. Guillermo de Orange, desde los países bajos, usa al Secretario del Rey, a través de la Princesa, para manipular a Felipe II.

La película de Antonio del Real, siendo interesante y reconociendo el enorme trabajo que hay detrás, carece de intensidad narrativa, centrándose demasiado en la historia de amor de un alguacil, veterano de Flandes, y una morisca que termina siendo acusada de intentar envenenar al secretario de Juan de Austria, José de Escobedo. Es éste último quien descubre las intrigas de Antonio Pérez y la Princesa de Éboli.

La película adolece de varios problemas graves, desde mi punto de vista de espectador y conocedor de la historia que pretende narrarse. No soy director de cine, ni guionista, pero, como espectador, tengo una abultada experiencia sobre lo que me gusta ver en la pantalla:

1.- No se sabe por qué Guillermo de Orange trama la conjura y cuál es su esencia, por lo que el espectador español no logra odiar, como es preceptivo, a un personaje clave de la historia. De hecho, no aparece en toda la película y solo se menciona tímidamente, cuando resulta básico para entender el contexto de la historia.

2.- Antonio Pérez fue claramente un “mal bicho” para los intereses de España, pero en la película sale incluso bien parado. Él, como el Padre Bartolomé de las Casas, contribuyó al nacimiento de la llamada “leyenda negra” de España, con todas las consecuencias negativas que eso tuvo para nuestro país, tanto en Europa como en el resto del mundo, durante demasiado tiempo.

3.- A Antonio del Real le tiembla demasiado el pulso y hace, así, un flaco favor a los ciudadanos de este país, expectantes ante el estreno de su película.

¿Hay algún problema en reconocer la grandeza del Imperio Español y en destacar sus indudables virtudes, como, por otro lado, hicieron y hacen el resto de los países con sus respectivas historias?

No puedo comprender que, tras prácticamente indultar a Antonio Pérez, termine la película usando una voz en off que subraya la presunta decadencia del Imperio Español nada más comenzar.

El guión que yo hubiera escrito habría destacado:

1.- La vasta extensión del Imperio Español en la época de Felipe II usando material gráfico en pantalla para que el espectador pudiera visualizar su poderío.

2.- La conspiración de Guillermo de Orange y sus secuaces, entre ellos Antonio Pérez y la Princesa de Éboli, para dinamitar la grandeza de España en beneficio, cómo no, de los países bajos.

3.- Cómo, en contra de la leyenda negra fabricada por los enemigos del imperio español, algunos de ellos residentes en nuestro propio país, el poder del imperio perduró todavía durante mucho tiempo gracias al esfuerzo de muchos y en contra de las presiones constantes de quienes no podían soportar el dominio de los españoles sobre las llamadas indias.

A Antonio del Real le falta, claramente, amor patrio, y le sobran tendencias derrotistas malamente justificadas.

Espero que los nuevos cineastas escuchen el celebrado mensaje que Pau Gasol lanzó a los medios de comunicación recientemente y experimenten un giro en su manera de narrar nuestra historia.

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